SAN LUIS, Estados Unidos, oct. 28, 2006.- Casi un cuarto de siglo de emociones acumuladas en espera del título de la Serie Mundial se desbordaron la noche del viernes en esta ciudad cuando los Cardenales de San Luis ganaron la Serie Mundial por primera vez desde 1982. Más de 46 mil personas lanzaron al unísono una jubilosa exclamación cuando Brandon Inge, de los Tigres de Detroit, fue ponchado en la novena entrada para el último out que dio a los Cardenales la victoria definitiva por 4-2 en el quinto partido que los coronó en la Serie Mundial.
Mientras los jugadores festejaban en el campo, una batería de fuegos artificiales iluminó el cielo sobre la cerca del jardín central en el estadio Busch en una especie de bautizo en la temporada inaugural del nuevo diamante. Los aficionados fueron bañados con confeti; casi todos acudieron vestidos de rojo --el color de los Cardenales.
Los aficionados leales soportaron una onda gélida en la mayor parte del partido y continuaron el festejo bullicioso mucho después de que el partido había terminado. Muchos se tomaban fotos con teléfonos celulares para grabar el acontecimiento histórico. Algunos se abrazaban. Otros lloraban.
"Es muy emotivo", dijo Paul Long, de 69 años.
El décimo título de los Cardenales fue el corolario de un desempeño complicado durante la temporada regular -- el equipo es el campeón que tiene menos triunfos totales en la historia. San Luis se sobrepuso a una mala racha de siete partidos en las dos últimas semanas de la campaña.
"Nadie esperaba esto, nadie pensó que este equipo estaría aquí", dijo Mike D'Aphus, de Highland, Illinois, mientras festejaba con su hijo Evan, de cinco años. "Es increíble".
Muchos jugadores recordaron a los aficionados en sus declaraciones de celebración en el campo.
El pitcher Jeff Weaver los llamó "los mejores" y el dominicano Albert Pujols los instó a disfrutar el momento.
"Ustedes han estado esperando 25 años, disfrútenlo", manifestó Pujols.