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CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 29, 2003.- Terminó el encanto. Annika Sörenstam no pudo hacer realidad su sueño de competir al "tú por tú" con los profesionales varones. Su intento creó controversia no sólo entre los participantes y aficionados que se dieron cita en el Colonial, pero en todo el mundo del golf.
Las corrientes fueron dos y muy encontradas. Los que piensan que Vijay Singh tiene toda la razón y quienes opinan que ya es hora que en un mismo escenario las mujeres puedan medirse con los varones.
Quienes, al igual que Vijay Singh, piensan que Annika no tiene por qué estar jugando con los hombres, tienen argumentos que le sugiero considerar. No es que sean miembros distinguidos de "El Club de Tobi", ni que se crean aquello que la palabra golf significa "Gentlemen Only... Ladies Forbidden" (Sólo para caballeros... prohibido para mujeres). Sus argumentos van más allá, aquí reproduzco algunos:
“Las mujeres deben competir con las mujeres y los hombres con los hombres. Así ha sucedido por más de 600 años y no es hora de cambiar. ¿Cuántas veces se ha incorporado una dama a completar su grupo y -contésteme honestamente- cuántas veces ha salido contento con esa estresante experiencia?”
“El golf del hombre es más agresivo, más rápido, bromea y se divierte a costillas de los errores de sus compañeros de juego y eso es algo que la mujer, nada más no tolera.
Por el contrario, el ritmo del juego de las mujeres es algo que saca de quicio al más pintado; lo hace perder concentración y distrae. Su indecisión, exaspera. Sin tener el afán de molestar a nadie, hay muchos que prefieren no jugar golf, que tener que soportar el aburrido golf de las damas durante 18 hoyos que se hacen interminables".
Este grupo sugiere que si tanto quieren la igualdad, ¿por qué no se ponen unos guantes de box y se dan de golpes con un hombre? ¿Por qué no se inscriben en un equipo de futbol, de basquetbol, de beisbol, de futbol americano o de jockey sobre hielo, en donde, por cierto, hay una canadiense jugando? En atletismo, los hombres compiten con los hombres y las mujeres con las mujeres.
Y siguen, porque tienen la certeza que este numerito “circense” de Annika, a quien admiran por ser una excelente golfista, “hará que muchas ‘atrevidas’ se inscriban para calificar en torneos de la gira y fuera de ella. Muchas calificarán y eso no es correcto porque le harán daño al golf. Este querido juego tiene ya suficientes problemas, como para permitir que lo fastidien más".
Los argumentos de quienes apoyan la participación de Annika, no de todas las damas, ven un aspecto del juego diferente. El contraste entre los dos estilos de juego resulta parte del espectáculo. Fuerza bruta vs. estilo fino y depurado. Garra, frente a cadencia y ritmo.
Personalmente, me gusta el golf de las damas. Cada vez que tengo oportunidad, observo cómo no es tan importante el enorme poder y la gran distancia de las que muchos de nosotros hacemos alarde (aunque nunca estorba), pero lo más importante, trato de imitar lo terso del swing y el ritmo de las damas, logrando generalmente jugar mucho mejor.
Annika confesó que compitiendo en el Colonial no trató de probarle nada a nadie, mucho menos que podía derrotar a muchos profesionales hombres (sólo supero a 15 de los 111 que terminaron los primeros dos recorridos). Creo que logró quitarse las ganas de medir su golf con el de los jugadores del PGA Tour, creyendo en ella y en su habilidad como golfista. Asegura que no volverá a intentarlo, pero muchos creen que tratará de probarse que su golf tiene para mucho más; lo necesario para pasar el corte y terminar entre los mejores treinta lugares. ¿Usted qué cree?