CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 9, 2003.- No importó que jugará un campo que en su nombre lleva la fama: "La Cueva de la Bruja" (Witch Hollow) perteneciente a un club que hace recordar las historias más tétricas de Halloween: "El Cerro de la Calabaza" (Pumpkin Ridge).
Un campo verdaderamente difícil: Largo; el más largo jugado en toda su historia, con 6,550 yardas. Con fairways sumamente angostos. Rough muy alto y tupido, que como por arte de magia escondió cuanta bola recibió y se cobró con creces cada golpe dado desde sus trincheras. Un campo par 71 (36-35) que terminó jugándose con promedio de 75.659 golpes por recorrido. Con “greenes de locos": Bien guarecidos, ondulados, pequeños, durísimos y rapidísimos. Uno de los mejores retos que se haya jugado en el US Open de damas.
Ganó quien merecía ganar. Una dedicada golfista de 24 años de edad que el año pasado, en su primera aparición en el LPGA Tour, terminó en el lugar 133 de la clasificación general, con 30 mil 509 dólares ganados tras jugar 10 torneos y pasar el corte en siete. Su mejor actuación la ubicó en el lugar 15.
Este año la californiana egresada de la Universidad de Stanford se encontraba en la posición 88 de la lista de dinero ganado, con 39 mil 208 dólares después de haber jugado en 12 torneos. Pero con este triunfo se desquitó, llevándose 560 mil dólares de premio y el enorme prestigio que significa el título más importante del golf de damas en el mundo.
La característica más significativa del juego de Hilary es su corta pegada: Su promedio con el drive en este campeonato la ubicaron en el lugar 57 con 229.9 yardas en promedio. La aficionada Michelle Wie, de escasos 13 años de edad, se distinguió como la número uno en distancia con 281.1 yardas promedio, más de 50 yardas que la campeona. Lorena Ochoa se colocó en el lugar 24 con 256.3 yardas. Sus dos oponentes en el desempate Angela Stanford (lugar 33, con 252.8 yardas) y Kelly Robbins (Lugar 11, con 261.5 yardas) tenían mucho más pegada que Lunke. Pero en esta competencia gana quien requiera de menos golpes para terminar sus recorridos y no quien pegue más largo.
Lunke encontró 40 de 52 fairways en este Abierto, 77% de eficiencia; 41 de 72 “greenes” en golpes reglamentarios, una efectividad del 57%. Alrededor del green no hubo nadie mejor, sorprendiendo a todos con su magia y poder de recuperación. En el green necesitó en promedio 27.5 putts por recorrido, mientras que Lorena Ochoa (quien por cierto, poteó muy bien) necesitó 28.75.
De Lorena no tengo más que elogios. Terminó empatada en el lugar 13 con experimentadas jugadoras del calibre de Jennifer Rosales, Cristie Kerr, Rachel Teske, Patricia Meunier-Lebouc, Laura Díaz y Natalie Gulbis llevándose 56 mil 500 dólares de premio.
Me gusta su coraje y su constante lucha. Reconozco su juego muy completo, no obstante su inconsistencia: 256.3 yardas promedio de salida; lugar 53 en fairways encontrados con 31 de 52, promedio de 60% de efectividad; lugar 43 en “greenes” en golpes reglamentarios (39 de 72) promedio del 54% y finalmente lugar 10 en putts por recorrido con promedio de 28.75.
Lorena es una novata, está en su primer año y tiene apenas 21 años (enfermedad que se quita con los años), y que indican que necesita tiempo. Ha tenido un desempeño maravilloso que habrá que reconocerlo. Pero de Lorena ya tendré tiempo de comentar.
No quiero dejar de comentar de Aree Song, una gemela coreana aficionada de 17 años de edad (Naree su hermana también es una excelente profesional) que seguramente se hará profesional al cumplir los 18. Terminó en el quinto lugar con acumulado de 285 golpes, 1 arriba de par (7 golpes mejor que Lorena) y la verdad que me hace temblar al pensar que con este nivel de jugadoras tendrá que competir Lorena los próximos años.
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