COMPRAS Videojuego All-Star baseball NUEVA YORK, Estados Unidos, oct. 26, 2003.- Amigos, cayó el telón de la temporada 2003 de las Grandes Ligas y ha sido muy emocionante el modo en que se escribió el último capítulo porque es de esos que se convertirán en una referencia histórica, en una actuación que no se olvidará.
La gran escalada de los Marlins hasta la cima del mejor beisbol del mundo fue coronada con la sensacional victoria de Josh Beckett y su blanqueada sobre los Yanquis en sus propios dominios del Bronx.
Si se puede hablar de mística en un equipo, ésta pudo haber sido expresada de la mejor manera con el trabajo de Beckett, quien al igual que todos sus compañeros –tal vez, la excepción sea Iván Rodríguez- salieron de la nada, del anonimato para ser ahora los campeones mundiales. Y, en realidad, más allá de la mística, lo que realmente rindió frutos a la organización de la Florida fue una gran capacidad para encontrar talento joven y conjuntarlo con algunos peloteros de experiencia y gran valía.
Esta vez, no hubo que gastar millones y millones de dólares para armar un trabuco como lo fue la novena de 1997, cuando se destacaban figurones como Liván Hernández, Kevin Brown, Bobby Bonilla, Moisés Alou, Charles Johnson, Gary Shefield, Devon White, Al Leiter, Edgar Rentería, entre otros, dirigidos por Jim Leyland. Todos esos nombres emigrarían, cuando el entonces propietario de los Marlins, Wayne Huizenga, decidió desbaratar la nómina y vender al equipo.
Pasaron cinco años consecutivos de derrotas para los aficionados de Miami, pero la espera tuvo su recompensa y, en el 2003, se combinaron muchos factores. Insistimos en la detección y seguimiento a talentos jóvenes como los pitchers Dontrelle Willis, Josh Beckett y Brad Penny, más la incorporación en plena campaña del venezolano Miguel Cabrera, quien se convertiría en el cuarto bat de Florida.
Por supuesto, no puede dejarse de lado la contratación por un año y 10 millones de dólares de uno de los mejores receptores de nuestros tiempos y uno de los más efectivos de todos los tiempos, el boricua Iván Rodríguez, quien se pasó 10 años sufriendo con los Rangers de Texas, sin poder gozar de un triunfo como éste. Ahora, el popular ‘Pudge’ fue el elemento clave como líder del equipo dentro y fuera de los diamantes, el hombre de la motivación y de la confianza del timonel Jack McKeon, quien le dejó entera libertad para guiar a sus lanzadores a lo largo de los partidos. Como se comentó tantas veces, tener a Iván en tu equipo es como tener a un mánager sobre el terreno de juego.
De tal modo, ésta se convirtió en una novena de hombres no de nombres. Un conjunto cuya nómina era superada por cien millones de dólares por la de los Yanquis, que al final corrieron con la misma suerte que Gigantes y Cachorros, que saltaron a sus series contra los Marlins como los grandes favoritos.
La nominación de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial recayó en Josh Beckett, quien tuvo dos buenas salidas y logró la coronación con su histórica blanqueada del sábado, pero igualmente se escribieron muchos capítulos que dieron rumbo a la confrontación. Brad Penny logró dos victorias, el venezolano Alex González, salió de un slump de bateo para ganar aquel emocionante duelo de 12 entradas en el cuarto juego; Juan Pierre como su constante amenaza en la caja de bateo; Jeff Conine, con su consistencia, en fin, todo mundo cooperó y aprovechó al máximo que las grandes estrellas de los Yanquis fallaron en momentos decisivos tanto a la ofensiva como a la defensiva.
Sobra decir que fue un gran Clásico de Otoño y que nos llevamos otro gran recuerdo con la experiencia de haberlo transmitido. Tal vez, queda un poco el mal sabor de que el sonorense Karim García no haya estado del lado ganador como había sucedido los dos últimos años con Erubiel Durazo y Benjamín Gil, sin embargo, fue un digno representante con cuatro imparables en 14 turnos para promedio de .286 en la serie y una carrera anotada. Vaya de todos modos la felicitación para Karim, aunque tuvimos la gran oportunidad de conversar personalmente con él y con su papá, Pancho García.
El beisbol nunca se detiene y seguiremos comentando las noticias en torno a la gran carpa y, por supuesto, la actividad que se mantiene porque la nueva temporada de la Liga del Pacífico ya arrancó.
Gracias y un saludo a todos...
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