IRAPUATO, México, jun. 21, 2003.- La fresa maduró y el León se quedó encerrado en su jaula. Después de una semana de fricciones y problemas fuera de los futbolístico, la afición del Irapuato se comportó como gente de Primera y observó la manera en que su equipo venció en la cancha a los pupilos de Carlos Reinoso.
“El ganador lo hizo en la cancha, con esto, demostramos que no nos equivocamos al no suspender el partido. Afortunadamente, el gobierno y el municipio nos garantizó la seguridad, ahora viene el festejo”, destacó Enrique de la Garza, presidente de la rama de la Primera División “A”.
El encuentro comenzó dos horas antes para Carlos Reinoso, entrenador esmeralda, quien al salir al césped, en un acto reprobable, provocó al público al grado que el chileno salió custodiado por elementos de seguridad.
Las únicas bandera verdes que hondearon en este recinto fueron quemadas por las diferentes porras irapuatenses, mientras, Carlos Ahumada, presidente visitante, aguantaba las ofensas desde el palco más lejano.
Cuando Armando Archundia dio el silbatazo inicial, la lluvia se soltó. “Los Hijos de la Mermelada” se mantuvieron en sus asientos sin playera, sólo los elementos de seguridad corrieron para no mojarse. Ambos entrenadores permanecieron de pie dando indicaciones.
Las frases “trilladas” de los aficionados no se hicieron esperar con el transcurso del primer tiempo y la ausencia de gol.
“Está nervioso”, “Burro”, “Tenías a la derecha a Ortega”.
El estratega visitante charlaba y charlaba con Gilberto Alcalá, árbitro asistente, éste no lo quitaba la mirada al chileno.
Al inicio de la parte complementaria, un gato negro fue el protagonista al dar un recorrido en pleno partido.
El gol de Ferreira terminó con los sueños de la afición verde de ver a su equipo de tanto abolengo en Primera División.
Al finalizar el cotejo, la desorganización llegó por parte de las personas que se encargaban de vigilar la entrada de la prensa a los vestidores, los hombres vestidos de blanco demoraron 15 minutos a los diferentes medios informativos.
Ex campeones del máximo circuito, Pedro Muñoz y Carlos Briones, festejaban con sus esposas el logro conseguido.
La pareja de Víctor Hugo García Reza no ocultó su alegría: “Estamos muy feliz por este resultado. Nosotros les dijimos que le echaran todas las gente, que fuera el que fuera el resultado siempre íbamos a estar con ellos. Afortunadamente, nos toca ganar.
Con el trofeo en la mano, los directivos de la Trinca negaron que el equipo cambie de dueño. “Esto no se cambia por nada, tanto esfuerzo, tantas cosas fuera del futbol que vivimos, que la verdad saben mucho mejores. Para nosotros es importante ya olvidarnos de todo, ahora hay que vivir la fiesta. El equipo no sale de equipo, no se vende”, señaló Mauricio Ruiz.
La vigilancia fue extrema: más de 1 mil 2000 policías custodiaron fuera y dentro del Estadio Sergio León Chávez la seguridad de dicho inmueble, aunque cabe aclarar, que los padres no arriesgaron a sus hijos, ya que éstos se quedaron, en su mayoría, en casa.
“La gente fue muy amable, sí pasaban corriendo, pero se comportó a la altura. No tenía motivos para molestar”, narró
Armando Contreras, comandante de la estatal de caminos.
“Demostramos que nos poder comportar, exageraron mucho con nuestro comportamiento”, dijeron César y Carlos, aficionados que festejaban en la calle el triunfo de su equipo.