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CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 14, 2004.- Faltaba un minuto para que concluyera el segundo tiempo extra del partido de la final del futbol mexicano disputado entre Pumas y Chivas, y a punto estuvo el Rebaño Sagrado de obtener el campeonato cuando Rafael Medina con un derechazo puso a temblar a todo el inmueble de Ciudad Universitaria, pero Sergio Bernal detuvo por debajo el trayecto del esférico devolviéndole el alma al cuerpo a los aficionados ahí presentes.
El veterano portero que en torneos anteriores había tenido modestas participaciones, en el Clausura 2004 ofreció actuaciones dignas de reconocer, lo cual quedó demostrado este domingo cuando frustó cada una de las oportunidades de gol que Guadalajara tenía, pagando de este modo la deuda de muchos años con la afición del equipo.
A partir de esta jugada tan peligrosa y con la que el cancerbero universitario forzó a que los equipos llegaran a los penales, un sólo grito se escuchó en todo el estadio ¡Beeernaaal, Beeernaaal!
No faltó quien dudara en la capacidad de Sergio, y desconfiara del portero pues los pronósticos se inclinaban a favor de Chivas debido a que Oswaldo Sánchez por mucho el mejor hombre de los rojiblancos ya había detenido un penal en la semifinal.
Al final cuando Medina, encargado de cobrar el último tiro de Chivas, voló el balón por encima de la portería defendida por Bernal, éste levantó los brazos en una muestra del triunfo y todos sus compañeros corrieron a abrazarlo por su entrega en la final.
El portero fue felicitado por su esposa Gabriela y sus hijos, quienes le limpiaron las lágrimas que rodaron por el rostro del jugador auriazul quien no terminaba por creer la hazaña de la que acababa de ser parte.
Y a pesar de que sabe que su actuación fue fundamental para conseguir el campeonato, no quiso cargar con todo el reconocimiento y resaltó el trabajo de equipo pues aseguró que “estuvimos ordenados dentro de la cancha, el equipo se comportó de igual manera todo el campeonato y lo logramos (título)”.
Sergio no quiso hablar de su futuro,y aunque muchos piensan que ya es momento de que abandone las canchas, lo cierto es que está pasando por su mejor momento desde que inició su carrera en 1989 durante un partido de Pumas que cayeron como visitantes ante Tecos 1-0.
Su trayectoria es extensa, pues además de vestir los colores azul y oro, también militó en el Yucatán durante el verano 98 y en el Puebla un año en 2001-02. En total ha jugado 311 partidos, de los cuales por cierto, el 300 con la casaca universitaria fue el de la final, encuentro que celebró de la mejor manera, con el título, que es el segundo en su carrera.
Hay que destacar que Bernal fue el único hombre de Pumas que jugó completos todos los partidos de liga y de liguilla.