CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 21, 2005.- Como una llamada de atención a lo que puede suceder dentro de la Liguilla, calificó Rubén Omar Romano lo sucedido a su equipo esta noche frente al Atlas, en particular por el trabajo del árbitro Jaime Luis Molina. Tras señalar que el resultado no le importaba mucho, más bien pensaba en hacer algunos movimientos de cara a su participación en la liguilla, calificó de lamentable la labor del juez central.
"Sí (es una llamada de atención), porque nos pueden tocar arbitrajes como estos, pero es más un aviso para los silbantes" y dijo que sobre el tema futbolístico "es problema mío y del equipo, pero el problema grande es de los jueces".
Consideró inconcebible que Molina cambió todo el partido cuando no inválido la anotación de Rodríguez, "también hay un jugador amonestado de ellos y se la guarda cuando ya estaba amonestado, el técnico se da cuenta y lo saca, eso no puede pasar nunca en un arbitraje".
En el tema futbolístico señaló que "qué bueno que esto nos paso ahora, tenemos que estar muy atentos hacia la parte final del campeonato. Yo en el segundo tiempo de todas formas tuve que hacer cambios que no hubiera hecho y me saca conclusiones importantes".
Rechazó que su equipo se haya relajado una vez que la jornada anterior amarró su calificación.
"Hoy por hoy estábamos calificados, busque por eso otras cosas y lo vamos a seguir haciendo, así que no me interesa tanto el resultado sino las otras cosas que pueden pasar dentro de una liguilla", señaló el argentino, quien además se mostró inconforme por su expulsión.
Por otra parte, el auxiliar técnico de Romano, Isaac Mizrahi, dio un cabezazo al inspector autoridad al final del juego y elementos de la policía bajaron al vestidor para remitirlo al ministerio público, pero al parecer se lo llevaron por otro lugar sin lograr su detención.