Sueña Carlos Bracamontes con la liguilla



por: Agencia
Fuente: NOTIMEX




Carlos Bracamontes, entrenador de Dorados, aspira a calificar a la liguilla del Clausura 2005 tras salvarse del descenso






CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 6, 2005.- Del insomnio que pasó por el reto de salvar a Dorados de Sinaloa del descenso de la Primera División Profesional del futbol mexicano, ahora Carlos Bracamontes vive el sueño de la posibilidad de calificar al equipo a la liguilla por la corona del Torneo Clausura 2005.

Y el crédito, de lo que llamó "el gran reto", lo comparte con la directiva, cuerpo técnico, jugadores, afición y los medios de comunicación.

"Eso fue muy importante, todos jalamos por el mismo lado, aunque debo decir que fue complicado, una situación muy difícil, pero gracias a Dios nos sumamos las cinco partes", declaró en entrevista por teléfono con Notimex.

Bracamontes llegó a la dirección técnica de Dorados a partir de la fecha ocho, al suplir en el timón a su amigo el ‘Gero’ José Luis Real, el 5 de marzo pasado.

En su debut, de visitante, empató 1-1 ante Chivas, luego en casa ganó 2-1 al bicampeón Pumas de la UNAM, igualó 1-1 con Atlante, pasó sobre Pachuca por 3-1, ganó en casa de Toluca por 2-1, superó 2-0 a Veracruz, cayó 1-0 con Tigres, empató 1-1 con el entonces superlíder Cruz Azul y ganó de visita 3-2 ante Atlas para lograr la salvación.

Desde que emprendió el reto "creo que hubo varios momentos claves y críticos, sobre todo cuando jugaba Puebla antes que nosotros", declaró.

Agregó que "(cada vez que) ellos ganaban era una presión extra para mis jugadores, y gracias a Dios yo ni sabía cómo había quedado Puebla, porque nunca vi sus partidos, pero mis futbolistas lo hacían a pesar de que les decía que no vieran el encuentro".

Reveló que desde el 5 de marzo al 30 de abril, "no pude dormir tranquilo, ahora duermo un poco más porque estoy convencido que vamos a ganar el domingo para calificar a la liguilla".

Durante esas noches daba vueltas en la cama, acomodaba una y otra vez su almohada analizando al equipo contrario en turno y también preparaba el discurso, las palabras, para la charla en el vestidor, por lo cual dice con agradecimiento que sus futbolistas "son capaces y grandes seres humanos".

Explicó que salvar a Dorados de Culiacán del descenso fue "un reto diferente a los vividos, me había tocado en Primera ‘A’ la posibilidad de ser campeón".

Durante la temporada 1998-99 logró el ascenso de Unión de Curtidores, el cual dirigió en el máximo circuito durante siete jornadas, y en la 2000-2001 subió a La Piedad.

Uno de sus tantos méritos con Dorados fue "convencer al jugador, partido a partido, de su capacidad, de que cualquier equipo, ya sea de arriba, de en medio o de abajo en la tabla general, le puede ganar a cualquiera".

También dignificó "la importancia de jugar como local, de ser contundentes, y eso fue importante, porque de 14 puntos sacamos diez en casa y de visitantes obtuvimos dos triunfos y dos empates".

Este logro deportivo se lo dedica a sus padres, a su esposa Martha, sus hijos Mariana, Carlos, Jorge y Luis Fernando, así como a sus hermanos Raúl, Silvia, Jesús, Lourdes, Francisco y Lorena. "Y tengo buena suerte, me tocó dos suegros buena onda: Enrique y Martha".

Dijo que en su trabajo diario "la inspiración siempre fue Dios y la Virgen María, porque es importante la fe para trabajar con una paz".

La lección en esta empresa, dijo, "es que todo lo que busques y metas que tengas, los puedes alcanzar, y ahora vamos por el triunfo el próximo domingo ante Tecos". El equipo no la tiene fácil, pues necesita ganar y combinar derrotas de Necaxa y Santos para calificar a la liguilla.

Y de su futuro, de grandes aspiraciones, declaró: "no me preocupa ni me ocupa, me preocupa el hacer las cosas bien y, honestamente, eso solito deja las puertas abiertas, porque cuando se hacen las cosas bien viene un premio".


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