CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 17, 2005.- Luego de que los boletos para el duelo América-Cruz Azul fueron puestos a la venta por la mañana de este martes, cerca de las 17:00 horas habían "volado" en su totalidad por la gran afluencia de aficionados, y de revendedores. Las primeras entradas que se terminaron fueron las de especial bajo que en su mayoría fueron adquiridas por los revendedores, que se formaron en todas las taquillas del Estadio Azteca para comprar el mayor número posible y comenzar a ofrecerlos tras el cierre de taquilla (17:00).
Esto se pudo comprobar durante un recorrido por los puntos de venta del escenario del encuentro de "ida", programado para el jueves, por las semifinales del campeonato mexicano, y en donde los revendedores se formaban una y otra vez para adquirir las entradas que se vendían de a cinco por persona.
Muchos de ellos llegaron a juntar hasta 30 boletos para las zonas baja y general. A la salida del Tren Ligero que lleva a la explanada del Estadio, se pudo observar como una pareja contaba los que había adquirido con la ayuda de un vendedor de congeladas.
Tras hacer el conteo de su "botín", la pareja, hombre y mujer al parecer casados pues les acompañaba una niña de escasos cuatro años, le dieron al vendedor de "Bon Ice" su "recompensa" por ayudarles a la compra de los papeles.
Muchos aficionados de América y Cruz Azul todavía alcanzaron a comprar en la taquilla "aunque sea de la parte alta y cabecera", ya que los revendedores comenzaron a ofrecer los suyos hasta en 500 pesos sin importar para cuál zona eran.
Todo esto en las mismas taquillas que por cierto están enrejadas, ante la mirada de policías que "vigilan" el lugar pero no hacen nada, ya que ellos mismos indican a sus socios revendedores qué personas quieren boletos de "abajo".
Pero no hay una unidad que detenga a los revendedores, se le cuestionó a un uniformado que cuidaba el acceso a la taquilla de Socio Águila.
De qué sirve que se los lleven, como es falta administrativa pagan la multa de 300 pesos y a la media hora ya están de regreso, pagan poco y ganan más, aunque muchas veces ni llegan al juzgado, fue la respuesta del policía Jesús Sánchez Hernández.