CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 1, 2005.- Luego de 15 torneos y cerca de ocho años, Raúl Arias deja su puesto como entrenador de los Rayos del Necaxa, debido a que tomará un año sabático, por lo que esto no lo define como un adiós, sino como un hasta luego. “No es calentura, es algo bien hecho, porque hoy siento que si sigo ligado a Necaxa, día con día terminará por comerme", comentó Arias con respecto a su salida del equipo, al menos por el momento.
Su nombre ha quedado inscrito no sólo en la historia de los Rayos, o también llamados Hidro-Rayos, desde que el equipo dejó la ciudad de México para tomar a Aguascalientes como su sede.
“Es muy difícil quitarme de la piel los colores del Necaxa, hoy es muy difícil, hoy he aprendido a querer este equipo. Yo no sé si mañana cuando esté en otro equipo pueda sentir lo mismo”, confesó.
Raúl Arias obtuvo bajo el mando de los rojiblancos un campeonato en el Torneo de Invierno ’98; dos subcampeonatos, uno en el Verano ’98 y el otro en el Verano 2002.
Además, participó en el primer Mundial de Clubes organizado por la FIFA y que se llevó a cabo en Brasil en 2000, en el cual obtuvo el tercer lugar tras vencer en penales al legendario Real Madrid.
"La lectura es para mí, en lo personal, que es importante la antigüedad, pero lo más importante son los logros, los logros deportivos, o los logros deportivos que hoy dejan buenas bases deportivas y buenas bases en cuanto a la infraestructura de la institución, eso para mí tiene un gran valor".
Con el equipo permaneció dos mil 920 días, dirigió 297 partidos, de los cuales ganó 120, empató 76 y perdió 101, para obtener así una efectividad de 49 por ciento en sus estadísticas.
Asimismo, dirigió a 325 jugadores.
“Esta etapa que viví hoy como técnico, entiendo que fue solamente una etapa, una etapa en donde yo tenía que aprovecharla y la aproveché bien, una etapa en donde yo tenía que corresponder a las expectativas, pero tampoco me encajonó", revela Raúl Arias, un emblema de este Necaxa que ha dejado huella en el balompié mexicano, aunque su paso ha sido discreto, debido a la poca afición con la que cuenta, aunque ésta, en años anteriores, se confesaron orgullosos de este cuadro con el dicho “pocos, pero contentos”.
Ahora su futuro está en manos del destino, y las circunstancias mismas de la vida.