GUADALAJARA, México, jul. 12, 2005.- El defensa mexicano Rafael Márquez, del Barcelona español, se ha convertido en centro de las polémicas por el dopaje de sus compañeros Salvador Carmona y Aarón Galindo, a los que ha dado la espalda. Márquez, quien hace menos de un mes se mostró molesto por la falta de unidad entre los futbolistas mexicanos, ha sido muy crítico con Carmona y Galindo, quienes, según investigaciones, consumieron nandrosterona por ignorancia.
"Los principales culpables son los que tomaron sustancia", dijo Márquez a los medios locales, en una rara declaración porque se trata del único integrante de la selección que ha negado solidaridad a los jugadores del Cruz Azul y del equipo nacional.
Rafael Márquez, quien imparte unas clases de futbol a niños cuyas ganancias serán donadas para ayudar a los pobres, ha tenido un comportamiento extraño en su estancia en México al justificar también al presidente de la Federación Mexicana, Alberto de la Torre, quien en un principio negó el dopaje de Galindo y Carmona.
Como consecuencia de eso, De la Torre propició que el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, mintiera a los medios, al retomar las palabras de aquél y asegurar que los jugadores expulsados de la Copa Confederaciones no estaban dopados y sólo habían cometido una indisciplina.
"Es que no mintió, ese era el manejo y yo estoy contento del manejo que se hizo", declaró hace tres días el zaguero.
Ayer la directiva de Cruz Azul evitó contestar a Márquez y el presidente del club, Guillermo Álvarez, se limitó a aconsejar a Márquez a que siga jugando bien y ayudando a los niños, porque es un gran futbolista.
El Cruz Azul reconoció que sus jugadores cometieron una falta, pero calificó de exagerado el castigo de un año porque había muchas atenuantes, al consumir una sustancia prohibida por desconocimiento, no con intención de sacar ventajas.
En casos similares a los de Carmona y Galindo, los jugadores reciben entre tres y seis meses de sanción, pero la Federación Mexicana los ha vetado por un año.