CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 12, 2005.- El defensa Salvador Carmona, expulsado de la selección mexicana por dar positivo en una prueba de dopaje, se negó este martes a hacer declaraciones a los medios, con lo que empeoró más el ambiente enrarecido del futbol nacional. A pesar de que el presidente de Cruz Azul, Guillermo Álvarez, convocó a los medios para una conferencia de prensa con Carmona, el zaguero no se presentó a dar su versión sobre el dopaje, que le ha costado una sanción de un año a él y a su compañero Aarón Galindo.
En un momento en el que declaraciones serias en torno al escándalo se han combinado con chismes y calumnias, las palabras de Carmona eran esperadas por los medios para aclarar en qué condiciones dio positivo de nandroesterona en la pasada Copa Confederaciones, pero el jugador hizo silencio.
"No quiere hablar, a nadie se le puede obligar a hablar", dijo un funcionario del Cruz Azul a los periodistas que montaron guardia en las puertas de salida del campamento de los celestes, pero no pudieron entrevistar a Carmona ni a Galindo.
El centrocampista Tomás Campos calificó de desatinadas unas declaraciones del técnico de la selección nacional, Ricardo La Volpe, quien lo acusó de tomar sustancias prohibidas, aunque no presentó pruebas.
"No le voy a reclamar nada, no sabe; me han hecho dos pruebas recientes que han dado negativa", aseguró.
Campos reveló haber consumido creatina durante año y medio porque es un suplemento alimenticio, sin embargo confesó haber suspendido su uso después del escándalo de Carmona y Galindo y de que Ricardo La Volpe insinuó que otros jugadores del Cruz Azul estaban dopados.
Los dos jugadores suspendidos se entrenaron hoy en las instalaciones del Cruz Azul en el sur de la Ciudad de México y cumplieron rutinas similares a las del resto del equipo.