PIURA, Perú, sep. 22, 2005.- El director técnico de la selección mexicana Sub-17, Jesús Ramírez, asumió este jueves su responsabilidad por la derrota del Tricolor al admitir que el partido fue complicado y que Turquía los sorprendió. "La verdad es que fue un partido difícil, cerrado. Corrí el riesgo de hacer tantos cambios para que jugaran todos los muchachos y sintieran lo que es estar en una cancha en un Mundial", declaró en entrevista con Notimex.
Desafortunadamente, dijo: "perdimos y no teníamos previsto esto, ya que lo que queríamos era ganar. Nos faltó manejo del partido y la responsabilidad total es mía por estos cambios".
Señaló que la derrota por 2-1 no se debió a un exceso de confianza, y lo que pasó es que el equipo resintió los cambios y la ausencia de Giovanni Dos Santos y Carlos Vela.
Aparte, dijo, en el minuto 30, Pedro Valverde se lastimó y tuvo que jugar el primer tiempo sin poder recuperarse y "yo no quería apresurarme a hacer un movimiento y con la segunda tarjeta a Araujo, me vi obligado a hacer los cambios".
Ramírez negó que la derrota haya bajado la moral del equipo, aunque dijo que es normal que el grupo lo resienta "porque a nadie le gusta perder".
Señaló que están en un momento importante para reponerse de la derrota y retomar el camino y es una excelente prueba para ver si se ha avanzado o si se requiere trabajar más.
El director técnico calificó como una "estupidez" la crítica deportiva que señala que México no quiso enfrentarse a Perú y, por tanto, no puso a sus titulares.
"Yo no puedo elegir a los rivales y no sé cómo se van a dar los resultados de los partidos que siguen. Me parece una estupidez total pensar eso", acotó.
Agregó que los cambios eran un riesgo que sabía que corría y se dio así y fue valido que 18 jugadores ya hayan ingresado a la cancha, pero aún quedan por entrar los dos porteros suplentes y "no sé si es bueno o malo".
Señaló que si vienen al Mundial 20 jugadores y sólo entran a la cancha 12 o 13, entonces para qué se trae a los otros.