CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 24, 2005.- En su regreso al estadio Azul, luego de permanecer secuestrado más de dos meses, el técnico argentino Rubén Omar Romano fue recibido con emotividad por los aficionados que se dieron cita para el partido contra Dorados de Sinaloa por la fecha nueve del Torneo Apertura 2005. Desde su llegada al inmueble el timonel sudamericano bajó del autobús con el llanto en los ojos que fue más visible cuando entró a la cancha y recibió el apoyo y cariño de sus seguidores, que con pancartas le daban la bienvenida en este feliz retorno a casa.
El argentino entró a la grama del Azul mientras se escuchaba "Romano, Romano" que lo obligó a caminar hasta la media cancha donde agradeció las muestras de apoyo y luego caminó a la cabecera norte para agradecer a las porras ahí reunidas que lo recibieron con cánticos y humo azul y blanco.
El estratega regresó al centro del campo acompañado por un numeroso grupo de reporteros gráficos para recibir el apoyo y felicitaciones del grupo femenil de animación, ramos de flores y saludos de bienvenida.
Los equipos, por su parte, mostraron mantas con la leyenda "Bienvenido a casa Romano", quien al despojarse de su saco portaba una leyenda al frente que decía "Gracias AFI", y en la espalda otra que decía "Gracias afición".
Mientras tanto en la tribuna la algarabía fue mayúscula y en un palco la esposa e hija del entrenador mostraban una manta que decía "Romano, el señor nos escuchó, él vive", para luego dirigirse a la banca donde presenció el encuentro bajo el grito de "Romano, Romano".
Desde ese lugar Romano comenzó a vivir intensamente el partido y su retorno al futbol luego de ser liberado la noche del miércoles por la AFI y en una primera llegada de su equipo salió a festejar lo que parecía el primer tanto de su escuadra.