CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 25, 2005.- Gerardo Torrado, mediocampista de Cruz Azul, lamentó la expulsión que sufrió en el partido ante Dorados de Sinaloa y explicó que en algunas ocasiones los árbitros mexicanos son "quisquillosos". Torrado vio la segunda tarjeta amarilla al minuto 77 luego de una fuerte entrada que realizó sobre el veterano defensa Guadalupe Castañeda.
"Me sentí mal, no iba con la intención de que me expulsaran, pero uno se siente mal porque era la vuelta de Rubén (Romano) y porque dejas a tus compañeros con un hombre menos, pero no se puede hacer nada, así es esto", dijo.
El ex jugador de Sevilla de España comentó que fue una jugada en la que no tuvo la intención de pegarle a su rival y que incluso siente que toca el esférico antes de hacer contacto con el rival.
"Llegaba fácil al balón, no sé si lo llegó a tocar con la pierna izquierda, creo que sí y con la derecha le pego a él. Son circunstancias del juego y ni modo de todo se aprende", indicó.
No cuestionó al silbante José Abramo Lira por esta expulsión, ya que desde su perspectiva "son decisiones de ellos, creo que la primera tarjeta era muy rigorista cuando había habido otras jugadas más fuertes y apenas lo jalo y no era jugada clara de gol y me amonesta. El la vio fue amarilla y es su trabajo".
Afirmó que en algunos torneos los jueces centrales son más rigoristas en el momento de aplicar el criterio para las amonestaciones y expulsiones, lo que "le resta el roce físico que a lo mejor no es de mala leche, pero que sabes que por cualquier cosita te molestan y prefieres pararte, pero son decisiones de lo árbitros".
Torrado dijo que para él y sus compañeros significó una gran motivación el regreso a la banca del técnico argentino Rubén Omar Romano.
"(Es una) alegría máxima que pueda estar de vuelta en su equipo, en su medio, con su equipo por el que ha trabajado, por el que ha hecho todo y entonces muy contento que este de vuelta trabajando juntos para que mantenga la línea que ha tenido el equipo", finalizó.