CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 7, 2005.- “Cuauhtémoc Blanco conduce, filtra servicio a Kléber Boas, el brasileño define y gana el América”. No, no necesariamente es la descripción de lo sucedido este domingo en el Estadio Azteca cuando las águilas derrotaron 1-0 a Cruz Azul, es una escena que se ha repetido en varias ocasiones durante el año. Y es que el brasileño Kléber Boas es el mejor anotador del América en el año, soñado para los aficionados, al menos a nivel local con la obtención del campeonato, la consecución de la mejor racha de imbatibilidad y ahora el liderato general.
Cuando se anunció que el delantero brasileño llegaba al América había expectación, pero no por lo que pudiera suceder dentro de la cancha, sino fuera de ella, pues era famoso por sus largas ausencias a las concentraciones y su mala puntería al momento de definir.
Pero Kléber Boas cambió, se disciplinó y su recompensa está dentro del terreno de juego, los goles caen por racimos y se está convirtiendo en un ídolo del equipo amarillo, aunque todavía mantiene su característica de fallar las más fáciles y anotar las imposibles.
Los números no mienten, Kléber Boas ha anotado 22 goles en 31 partidos de liga y liguilla con América, además de que hizo dos en el “Campeón de Campeones”. La productividad es impresionante. En total, el delantero ha jugado 99 partidos en la Primera División del futbol mexicano y ha conseguido 43 goles, pero más de la mitad de los tantos son vestidos de Águila.
El delantero llegó a Tigres en el Clausura 2003 y aunque no brilló tanto en la liga, hizo 6 goles en 18 partidos, destacó en la liguilla al convertir cuatro veces en igual número de partidos, en total, con los norteños anotó 19 ocasiones en 54 compromisos, nada del otro mundo, pero salió por su indisciplina.
Llegó a Veracruz en el Apertura 2004, solamente pudo anotar dos veces en 14 cotejos, ni siquiera era titular pues el inamovible fue Gustavo Biscayzacú, inclusó propició la fractura de un compañero de profesión, Hugo Chávez, pero no fue castigado por arreglos entre las directivas de Puebla y Veracruz.
Pero en el puerto jarocho conoció a Cuauhtémoc Blanco, quien sugirió su contratación cuando retornó a Coapa, Manuel Lapuente aceptó y le cambió la posición, ya no es el delantero clavado, ahora juega un poco retrasado, por lo que llega de atrás con potencia y generalmente sin marca, lo que facilita su accionar.
En su debut con América, en la fecha 1 del Clausura 2005, no pudo marcar, tampoco lo hizo en la segunda jornada, pero dicen que la tercera es la vencida, cuando las Águilas recibieron a Santos ganaron 4-2 y el brasileño convirtió tres veces, hizo dos más en la cuarta fecha, en empate 2-2 con América, y contribuyó con uno en la quinta, en la goleada 4-1 sobre Chiapas.
Así, de inicio, ya tenía seis goles en las primeras cinco fechas e hizo seis más a lo largo del torneo regular; dos contra Necaxa para el triunfo 2-0 en la fecha 7, uno contra Pumas en la 10, también ganaron 3-2, otro en el 1-1 contra Veracruz en la 14 y cerró anotando en los dos últimos, uno contra Cruz Azul en el 3-2 y otro en el 5-2 contra Atlas.
En la liguilla sólo hizo dos, ambos contra Santos, uno en la ida, que finalizó 2-2 y otro en la vuelta, que terminó 1-1, sólo jugó 55 minutos del juego de ida de semifinales contra Cruz Azul, se fue en blanco y recibió tres partidos de suspensión, por lo que no estuvo presente en la coronación.
Se tardó en anotar en el Torneo Apertura 2005, fue hasta la fecha 5, curiosamente, otra vez contra Santos, marcó dos y América venció 2-1, hizo uno más en la fecha 6, 3-1 sobre Atlas. Volvió a ligar partidos anotando en las jornadas 9 y 10, uno en la goleada 4-1 contra Necaxa y otro en el triunfo 1-0 sobre Toluca.
Hasta ese momento, América nunca había perdido cuando Kléber anotaba gol, pero eso terminó, junto con su racha de 28 juegos sin perder, el 15 de octubre, hizo dos contra Chiapas, pero Jaguares venció 4-3, y su octavo tanto del torneo lo consiguió este domingo, sirvió sólo para una cosa, derrotar 1-0 a Cruz Azul, pero con ello regresó la confianza después de que su equipo había perdido cuatro de sus últimos cinco juegos y con la esperanza de conseguir el bicampeonato en la liguilla.