El guardameta Miguel Marín (segundo arriba de izq. a der.) dejó todo un legado.
Foto: Cortesía

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Cumple Miguel Marín 15 años de haber fallecido



por: Óscar Ignacio Guevara Salinas
Fuente: Televisa Deportes







El 30 de diciembre de 1991 falleció el mejor portero que ha venido a México: el argentino Miguel Marín



CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 30, 2006.- No era un ave, no era un avión, no era el hombre de acero, pero sí era conocido, y lo sigue siendo, como el ‘Superman’ del futbol mexicano, un héroe azul que falleció el 30 de diciembre de 1991 y que ahora es recordado por cumplir 15 años de su sensible fallecimiento.

Los aficionados celestes tienen siempre presente a Miguel Marín, arquero que llegó a La Máquina para conquistar títulos a diestra y siniestra, que nació en Argentina pero México fue su tierra desde los 27 años y en ella falleció.

José Miguel Marín Accoto nació en Río Tercero, provincia de Córdoba, Argentina, el 15 de mayo de 1944, con su 1.81 metros de estatura y 78 kilogramos de peso con su piel blanca, ojos azules y cabello negro comenzó su carrera futbolística en Vélez Sarsfield, fue seleccionado juvenil de su país en 1964, acudió a los Juegos Olímpicos de Tokio, Japón, fue llamado a la selección mayor en 1970 y llegó a Cruz Azul en 1971.

Cuenta la leyenda que en diciembre de 1971, Don Guillermo Álvarez Macías (qepd) acudió a Argentina para observar a un jugador de campo pero quedó impresionado al ver las cualidades del guardameta, rápidamente llegó a un acuerdo con Vélez Sarsfield y el día 25 debutó en México, en el Estadio Jalisco, enfrentando al Guadalajara, partido que ganó Cruz Azul 2-0.

CINCO ESTRELLAS BAJÓ ‘SUPERMAN’ PARA CRUZ AZUL.

Ese partido era parte de la campaña 1971-72, primera del equipo celeste en la Ciudad de México y en la que llegaron a la gran final contra América, por única vez en la historia el título se disputó a un partido y lo ganó La Máquina con un contundente 4-1 en lo que fue el tercer título de liga para la institución.

La leyenda de Miguel Marín comenzaba, en la campaña 1972-73 Cruz Azul volvió a llegar a la final y la ganó al León, ahora en tres partidos, y fue el primer tircampeón en la etapa de liguillas al ganar la corona en la 1973-74 imponiéndose al Atlético Español.

Después de un período de austeridad, Cruz Azul volvió a ganar dos títulos de manera consecutiva, en la 1978-79 ganándole 2-0 a Pumas, en la 1979-80 fue derrotando 4-3 a Tigres, con esa llegaron a siete estrellas en el escudo, cinco de las cuales fueron conseguidas por Miguel Marín, quien en ese día, 13 de julio, no imaginó que era la última vez que ganaría un título.

HASTA LOS AUTOGOLES LOS HACÍA CON CLASE.

Es muy conocido el autogol de Miguel Marín en el Estadio Azteca contra el Atlante, pero pocos saben que no fue su único tanto en meta propia, de hecho, voló para exportar su grandeza a España, donde tres años después del primero hizo otro.

El primero, el más famoso, ocurrió el 23 de mayo de 1976, al minuto 70, Cruz Azul derrotaba 1-0 al Atlante cuando ‘Binha’ realizó un disparo sin potencia ni colocación, justo a las manos del arquero, quien quiso salir jugando de manos pero se arrepintió a medio camino e introdujo el esférico a su marco.

“Intenté dar el balón a mi compañero (Francisco) Mora, pero en el momento que traté de lanzar el balón vi que el rival iba a esa dirección. Traté de corregir el lance pero no pude hacerlo todo bien y apenas logré tocar el esférico con las yemas de los dedos, lo que hizo que la pelota tomara la dirección hacia atrás de mí, diera un bote y penetrara en la portería. Me duele, fue mi error y tuvo influencia en el partido”, dijó Marín sobre su autogol.

Ese fue su primer y más famoso autogol pero no el único, el 2 de septiembre de 1979 se anotó enfrentando al Rayo Vallecano de España, dentro de la gira del equipo celeste por el país ibérico. Los españoles cobraron un tiro de esquina por la izquierda, el centro fue cerrado, Marín lo tomó a la altura de la cabeza, cuando bajaba los brazos lo soltó y la pelota se fue para adentro, saltó para intentar detenerlo pero no pudo.

EL PRINCIPIO DEL FIN.

Diciembre fue un mes que marcó la vida de Marín, en ese mes llegó a Cruz Azul, en ese mes falleció y en ese mes comenzaron sus problemas cardiacos.

El 5 de diciembre de 1980, durante un entrenamiento, Marín se desvaneció, un ligero desmayo que fue tomado como de poca importancia, al otro día Cruz Azul enfrentaba al Atlético Español, Miguel se desmayó antes del partido, fue enviado al Centro Médico y estuvo hospitalizado 15 días, ahí se confirmó que había sufrido un infarto.

Fue a Houston a someterse a exámenes, fue operado en enero de 1981, le injertaron un tramo de vena de su pierna derecha en el corazón, ya no volvió a jugar, sólo unos segundos el día de su despedida oficial.

Su último partido fue el 6 de junio de 1981, ese día, bajo un cielo lluvioso, Cruz Azul enfrentó al Guadalajara, el partido inició, el saque fue celeste, los jugadores retrasaron el balón, se lo entregaron a Marín, quien lo tomó y se fue del futbol como jugador activo, se realizó el cambio, le entregó los guantes a Ricardo Ferrero.

ALGUNOS NÚMEROS.

Miguel Marín jugó 10 temporadas en México, nueve siendo titular indiscutible y la última con apenas seis cotejos antes de su operación, tomó parte en 323 partidos oficiales, 309 de liga y 14 de copa, así como 28 de carácter internacional.

En la campaña 1979-80 estuvo cerca de llegar a los 100 partidos de manera consecutiva, pero cuando llegó a 95 fue expulsado por el silbante Domingo de la Mora en un Atlas vs. Cruz Azul. Estuvo en 10 partidos de la final y en ellos recibió ocho anotaciones.

Su obligado retiro lo convirtió en candidato inmediato para la dirección técnica del Cruz Azul, la cual asumió en la campaña 1982-83, relevó a Ignacio Trelles pero cuando apenas comenzaba le ganó el temperamento, golpeó al silbante y fue suspendido por un año.

Volvió a la actividad como estratega al frente de Coyotes Neza en la campaña 1984-85, estuvo ahí hasta la 1987-88, dirigió un total de 121 partidos con 35 triunfos, 39 empates y 47 derrotas.

Se fue de México por un tiempo pero volvió para ser auxiliar de Raúl Cárdenas en Toluca durante la campaña 1989-90, después se convirtió en asesor de Gallos Blancos de Querétaro, que era la filial de Cruz Azul en Segunda División, pero no tardó en asumir la dirección técnica, de hecho, ostentaba ese puesto el fatídico día 30 de diciembre de 1991, cuando la kriptonita lo alcanzó.

LOS SOBRENOMBRES.

Miguel Marín fue conocido con dos apodos, los dos lo hicieron grande y a ambos correspondió, ‘Gato’ y ‘Superman’, según sus propias palabras, recogidas por la prensa de esa época, el sobrenombre felino se lo puso su entrenado en Vélez Sarsfield, Roberto Esbarra, en 1963 debido a su agilidad.

Fue llamado ‘Superman’ también en Argentina, Marín relató que un reportero de la revista El Gráfico se lo puso cuando hacía una sesión de fotos en 1971, poco antes de partir a México, y se debió a que era usual que jugara lastimado y por su fortaleza física. Como sea, ese sobrenombre se hizo popular gracias a Don Ángel Fernández en las transmisiones de televisión.

Son ya 15 años sin Marín, sin el ‘Gato’, sin ‘Superman’, los aficionados celestes lo siguen recordando oficiando una misa cada año, a toda la familia futbolera sorprendió la noticia de los últimos días de 1991, hubo conmoción pero también hubo quien dijo que todo pasó porque su corazón era tan grande que no le cabía en el pecho.


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