CIUDAD DE MÉXICO, México, abril, 2007.- Vaya que el torneo mexicano de la Primera División es generoso, pues a sólo dos fechas de que termine la fase regular hay un equipo absolutamente eliminado y 17, sí leyó usted bien 17 tienen posibilidades matemáticas de acceder, por lo menos a la instancia de la recalificación. Ver para creer. El diseño de la justa futbolística es, en mi opinión, un monumento a la mediocridad pues lejos de privilegiar la excelencia permite que la mayoría de los equipos, puedan “nadar de muertito” toda la campaña para buscar dar la campanada en la Liguilla y salvar de esa manera el prestigio como instituciones, renovar contratos en el caso de los jugadores y salvar la chamba cuando de directores técnicos hablamos.
La competitividad es por definición la búsqueda de la excelencia en la globalidad y en ese orden de ideas nuestra Liga lo mas que llega a ser es competida, es decir, reñida, luchada y hasta emocionante pero siempre a la baja y solo así se explican tantos encuentros de ínfimo nivel que el aficionado tiene que fumarse durante mas de cuatro meses para poder ver el sol del futbol espectáculo en la llamada Fiesta Grande del balompié.
Hoy solo el Veracruz, colero general de la competencia, está sin posibilidades de calificar; el resto de los competidores tienen aunque sea una lucecita encendida y se aferrarán a ella en lo que resta del campeonato.
Una particularidad del evento es la llamada recalificación, repesca, repechaje o como usted guste y mande que se nombre, pero que lo único que logra es incentivar la medianía pues equipos con campañas deplorable como Pumas, Santos, Monarcas, Tecos, y Atlante pueden ceñirse la corona, pese a ser tan tacaños e irregulares en la fase de calificación.
Por supuesto que no todo es negativo pues ahí están como faros en un mar de oscuridad, los ejemplos de Pachuca y Guadalajara que definitivamente juegan a otro nivel y además nos regalarán un bocado anticipado, de lo que será la lucha por el título en la Final de la Copa de Campeones de la CONCACAF, a la cual han incluso salvado de su insípido desarrollo anterior.
América y Cruz Azul se meterán directo a la liguilla y son garantía de espectáculo, aunque las Águilas tengan que sortear otro rival como es el calendario de juegos que en algún momento se empalmarán.
La lucha por el no descenso le da también un toque especial de dramatismo al campeonato aunque ahora sí parece que solo un milagro puede salvar a Querétaro pues necesita ganar sus dos compromisos restantes para permanecer en la máxima división sin importar lo que haga el cuadro de la Comarca Lagunera. Se antoja harto difícil pero la esperanza es lo último que muere.
San Luis con muy poquito puede subirse, Pumas dejó ir una gran oportunidad ante Monarcas, Atlas, como siempre, tiene arranque de potro fino y cierre de percherón y Tigres, de la mano del “filósofo” Mario Carrillo buscará que la mejor afición del país no se quede sin fiesta.
En fin, que pese a sus bondades e imperfecciones y caracterizada por la generosidad del sistema de competencia nuestra Liga tiene en su cierre emociones a raudales las que hay que disfrutar. Ya pronto, en un par de semanas veremos el futbol de verdad, mientras frótese las manos y prepare el corazón para vibrar con su favorito.