CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 31, 2003.- Los Raiders no se quedaron atrás, y en el último día del año decidieron despedir a Bill Callahan, en un movimiento que todos los aficionados de los ‘Malosos’ esperaban. Después de llevar a los Raiders al Super Bowl XXXVII ante los Bucaneros de Tampa Bay y obtener por tercer año el título de la Conferencia Oeste, Oakland terminó este año con la peor marca de la NFL (4-12), empatado con los Cardenales, Cargadores y Gigantes.
El anuncio oficial de su despido se dio a conocer este miércoles, ya que Callahan pidió a la directiva de Oakland que no lo hiciera el martes, ya que su hijo jugaba en la noche con UCLA ante Fresno State en un tazón colegial.
En dos temporadas, Callahan logró una marca de 15-17. Con esta noticia, los Raiders se convierten en el séptimo equipo sin entrenador. Existe el rumor de que Jim Fassel podría ser el próximo timonel de Oakland.
Durante la temporada las lesiones fueron terminando con las esperanzas de los Raiders, pero el mayor problema para la escuadra negro y plata fueron las constantes declaraciones y peleas de algunos jugadores contra Callahan.
El entrenador calificó a su equipo como el peor de la unión americana después de perder ante los Broncos de Denver, algo que sus jugadores no tomaron muy bien, especialmente el esquinero Chalres Woodson, quien en los últimos días declaró que si Callahan seguía al frente él saldría del equipo.
Los Raiders tuvieron a 12 jugadores en la lista de lesionados, algo que les impidió tener una buena temporada. Entre las bajas más dolorosas estuvieron las de Rich Gannon, Jerry Porter, John Parrella, Bill Romanowski, Trace Armstrong y Marques Tuiasosopo, entre otros.
La mayor interrogante para el conjunto de Al Davis es saber qué jugadores continuaran para la próxima temporada, ya que la mayoría son veteranos. Rich Ggannon, Tim Brown y Jerry Rice han declarado que quieren seguir jugando, pero sólo el tiempo lo dirá.
Oakland demostró que bajo las órdenes de Callahan no existía la misma disciplina que habían tenido en los últimos años. Los Raiders volvieron a ser el equipo más castigado de la liga, además de que su ofensiva fue claramente dominada por las defensivas rivales.