CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 12, 2004.- Aquella imagen del ‘rebelde sin causa’ establecida en la cultura estadounidense durante la década de los años 50, esa figura que sería estandarte de la juventud encontró en la NFL la personificación ideal en un hombre como pocos que han pisado un emparrillado profesional: Joe Namath. Este lunes, se cumplen 35 años de uno de los pasajes históricos del futbol americano que remarcó la importancia y la necesidad recíproca de los medios masivos de comunicación y el deporte con sus respectivas ramas mercadológicas.
La tarde de aquel domingo 12 de enero de 1969, en el Estadio Tazón de la Naranja de Miami, la pizarra final indicaba lo que era un increíble 16-7 a favor de los Jets de Nueva York sobre los Potros de Baltimore. Se concretaba así el triunfo de ‘David contra Goliath’, del chico que le pega al grande, el resultado ‘rompequinielas’. Sin embargo, el pasaje que le dio sabor a todo el evento ocurrió tres días antes, cuando el despreocupado Namath se atrevió a garantizar a propios y extraños que los Jets ganarían.
Los Potros de Don Shula –todavía pasarían algunos años para que se convirtiera en leyenda- eran los favoritos en las apuesta por 17 puntos para ganar la tercera edición del todavía conocido como Juego de Campeonato Mundial AFL-NFL. Los poderosos monarcas de la seria y establecida National Football League, que venían de una temporada de 13 triunfos y una sola derrota, que tenían la mejor defesiva y el ataque más contundente, habían arrasado a Minnesota y Cleveland en los playoffs. Simplemente, les faltaba el trámite de terminar con la escuadra neyorquina para mantener el dominio establecido por los Empacadores de Green Bay en los dos primeros Súper Tazones y dejar en claro que la joven Liga Americana (AFL, por sus siglas en inglés) no era una verdadera competencia y que fracasaría como a otros circuitos les había sucedido en el pasado.
Los Jets eran menospreciados por la prensa y la afición en general, sin embargo, Namath ya se había encargado de darles algo de notoriedad. El zurdo egresado de la Universidad de Alabama fue, en 1967, el primer quarterback en lanzar para más de cuatro mil yardas en una temporada en la historia del profesionalismo y se había robado a la afición joven de la ‘Urbe de Hierro’ por su actitud despreocupada, su extravagancia, el pelo largo y el desafío a lo establecido, en una época en la que los ídolos de esta clase eran adorados o detestados.
Desde que Namath fue firmado en 1965 por 427 mil dólares, que era un récord para un novato, además de que le dieron un flamante automóvil Lincoln Continental, la AFL le había ganado una batalla a la ‘vieja guardia’ de la NFL. Con el correr de los años, la lucha por firmar a los grandes prospectos colegiales derivó en una inflación galopante, que benefició a los estudiantes con talento y anhelos de convertirse en estrellas.
Namath trajo consigo el glamour que le faltaba al deporte de las tackleadas y al convertirse en un favorito de la prensa y los medios electrónicos, adquirió el sobrenombre que mejor le sentaba: ‘Brodway Joe’. Su gran gusto por la vida nocturno, el verlo rodeado de bellas mujeres –rubias de preferencia- y con una bebida –whiskey, por lo general- fue la imagen común de un personaje admirado y que derrochaba esa mezcla de clase y salvajismo sobre el terreno de juego.
El capítulo que lo hizo inmortal y del que siempre se habla cuando el tema es el Super Bowl III fue realmente simple, pero significativo como pocos. El jueves anterior al partido, Namath y un compañero de equipo platicaban sobre porqué consideraban a los Jets mejores que los Potros, en el restaurante Miami Touchdown Club, cuando el tackle defensivo de Baltimore, Lou Michaels, quien los escuchaba de cerca le lanzó un reto.
Con tranquilidad, Joe simplemente le respondió: “Nosotros vamos a ganar el domingo. Te lo garantizo”, palabras que trascendieron al llegar a los oídos de varios periodistas que cubrían el acontecimiento y se fueron a los encabezados de la prensa deportiva y que hicieron en esos dos días, de Namath un auténtico bocafloja.
Sin embargo, al llegar la hora de la verdad, ‘Brodway Joe’ cumplió. El partido no fue por mucho uno de los más memorables en si, pero con una frialdad impresionante, Namath dirigió cuatro ofensivas que terminaron en puntos para los Jets del coach Webb Ewbank; sus números no fueron por mucho impresionantes: 17 completos de 28 pases lanzados y 206 yardas sin touchdown, sin intercepción, pero su liderazgo inspiró a su equipo y se llevó la distinción como Jugador Más Valioso.
Los Jets ganaron el campeonato absoluto del futbol americano profesional, la AFL se ganó el respeto general y este capítulo fue parte importante para que ambos circuitos rivales se fusionaran en lo que ahora conocemos como la NFL con sus dos conferencias, Nacional y Americana.
Para Namath vendrían muchas cosas más, la fama, una carrera en el mundo del espectáculo, más polémica, lesiones, el reconocimiento máximo del Salón de la Fama, pero para siempre vivirá con la gloria de haber cumplido la promesa más desafiante del mundo del deporte y que ha servido de inspiración para las generaciones que le siguieron.