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PITTSBURGH, Estados Unidos, ene. 22, 2005.- Los pronósticos se cumplieron, y este sábado desde la madrugada la nieve comenzó a cubrir la ciudad de Pittsburgh, pero sus aficionados se encargaron de calentar el ambiente para el partido del domingo. A las ocho de la mañana, la ciudad era completamente blanca, y en todos los canales de noticias recomendaban no salir si no era necesario. Sin embargo, a esa hora la gente ya se encontraba en calle para buscar algún souvenir para el partido de este domingo.
La ciudad está metida al 100% con su equipo y desde el aeropuerto se puede ver que los Acereros están a un paso del Super Bowl. En las áreas de la aduana hay colocados globos amarillos y negros, mientras que en cada tienda u oficina postal hay cartelones con el lema: ‘Go Steelers’.
Dentro del ‘dowtown’ hay cualquier cantidad de tiendas con mercancía del equipo: gorras, llaveros, playeras y chamarras, entre otras cosas. Los productos más buscados por los fanáticos son los jerseys de los jugadores, que por la cercanía del evento no se encuentran fácilmente.
“Hace dos días nos llegaron 24 jerseys de Troy Polamalu y en menos de 24 horas se terminaron. De Joey Porter no tenemos nada, desde navidad se agotó y en cuanto tenemos alguno automáticamente se vende”, comentó uno de los empleados del Honus Wagner Sporting Goods.
Los precios también varían mucho, hay desde un vaso de tres dólares o una gorra de 12 dólares hasta chamarras oficiales de 175 dólares.
Sin duda, algo que no puede faltar en ningún local es el número siete de Ben Roethlisberger. El famoso joven quarterback de los Acereros tiene todos los productos que uno se puede imaginar, inclusive una hamburguesa, que lleva por nombre ‘Roethlisburger’.
En algunas esquinas se puede escuchar la canción de ‘Here we go Steelers’ que se hizo famosa en la década de los 70, cuando fue la época dorada de los Acereros. Entre los aficionados hay confianza de que este domingo saldrán con la victoria y regresarán al Super Bowl.
“Nadie en el país cree en nosotros y eso nos gusta, creo que es mejor salir como las víctimas y sorprender a todos”, comentó un aficionado.
En un hotel, un fanático intentó en repetidas ocasiones ingresar una moneda a una máquina de refrescos, pero no tuvo éxito, y su explicación fue que la moneda de 25 centavos tenía fecha de 1979, último año que Pittsburgh había sido campeón, por lo que era una señal de que los Acereros se llevarían la victoria.
Mientras que los habitantes y visitantes visitan las tiendas para comprar, y en algunas ocasiones para escapar del frío, los trabajadores del Heinz Field remueven la nieve alrededor del estadio y de las tribunas para que los asistentes puedan llegar fácilmente al inmueble.
Para este domingo se espera una ligera nevada por la mañana y que se detenga para la patada inicial, pero la mala noticia es que la intensidad del viento aumentará, por lo que podría esperarse una temperatura de menos siete grados centígrados durante el primer cuarto.
La mañana del domingo será blanca, pero con el transcurso de las horas se irá pintando de amarillo y negro, ya que los aficionados de los Acereros estarán rumbo al estadio para olvidar por tres horas el intenso frío y soñar con el pase al juego más importante en la NFL...el Super Bowl.