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JACKOSNVILLE, Estados Unidos, feb. 5, 2005.- Después de una semana de conferencias y entrevistas con los jugadores, la atención del Super Bowl XXXIX se centró en el famoso río St. Johns donde se llevó a cabo una gran fiesta. Desde muy temprano, la policía cerró algunas de las calles principales para que la gente pudiera llegar caminando al río St Johns, donde a partir de las 10 de la noche habría un gran espectáculo de fuegos artificiales.
Hasta la lluvia estuvo de acuerdo con el show, ya que por la tarde sólo quedó el frío viento y los aficionados pudieron salir a la calle sin su paraguas. Poco a poco las orillas del río se fueron llenando de espectadores, mientras que en el riverwalk algunos preferían esperar dentro una tienda o en una fiesta para evitar el frío.
Pasando las 10 de la noche en algunas bocinas comenzó a sonar el himno de la película Top Gun, y después de unas palabras de bienvenida inició el espectáculo. Tres botes en el río se encargaron de iluminar el cielo de Jackosnville durante 10 minutos, ante el festejo de los aficionados.
Uno de los momentos más emocionantes fue cuando el ‘puente azul’ comenzó a iluminarse y dejó ver una gran cascada de luces. Simultáneamente, los hoteles cercanos comenzaron a hacer un juego de luces en las partes más altas de sus edificios, lo que fue un verdadero espectáculo luminoso.
Por un momento la gente se olvidó del frío y de quién era el equipo favorito para este partido, ya que fue una noche en Jacksonville donde no había nada más importante que disfrutar las luces en el cielo.
Después de este festejo sobre el río St. Johns, la gente se dirigió a los diferentes locales a lo largo del río. Cerca de Main Street, los habitantes y visitantes de la ciudad se reunieron en The Landing para disfrutar de un concierto y de una gran cantidad de bebidas y comida.
A lo largo del riverwalk hay calentadores para que la gente deje de sufrir algunos momentos del intenso viento. ¿Quién hubiera pensado que en Florida las tiendas y los transportes tendrían calefacción?
Uno de los productos más vendidos durante la noche fue un vaso conmemorativo con luces, el cual era visto en la mano de muchos asistentes. El costo de cada vaso era 12 dólares sin ‘líquido’ y de 15 con cerveza u otro tipo de bebida.
Algunos coincidieron en que el precio era demasiado alto por ese souvenir. “Cuesta 12 dólares?, éste que traigo en la mano me costó ocho y además ya trae cerveza”, comentó un aficionado de las Águilas.
Aunque no se puede determinar qué equipo atrajo más seguidores, es claro que los aficionados de las Águilas son los más entusiastas y los que más disfrutan esta fiesta, seguramente porque tenían mucho tiempo esperándola.