FILADELFIA, Estados Unidos, sep. 29, 2005.- Donovan McNabb, quarterback de las Aguilas de Filadelfia, tomó una decisión que podría costarle caro en un futuro, ya que el explosivo jugador prefirió seguir jugando que someterse a la cirugía de una hernia en el abdomen. McNabb no quiere dejar los emparrillados, pues sabe que una operación lo dejaría fuera de acción de ocho a 12 semanas, motivo por el cual prefiere aguantar el dolor en el abdomen que dejar el campo y este domingo tendrá una misión difícil cuando las Aguilas visiten a los Jefes de Kansas City en el Arrowhead Stadium.
El pasador de las Aguilas espera poder jugar toda la temporada para que al finalizar el año se someta a la cirugía, pero admitió que "si puedo evitarla, definitivamente voy a hacerlo", aseguró el famoso número cinco de Filadelfia.
Por su parte, el esquinero de los Gigantes de Nueva York, William Peterson, podría perder el resto de la temporada debido que sufrió la fractura de la espalda baja y por ello estará fuera de acción por segunda ocasión en tres años.
Peterson salió durante el encuentro del pasado domingo por la noche, cuando los Gigantes sufrieron tremenda derrota ante los Cargadores de San Diego por marcador de 45-23.
A pesar de ello, el jugador del conjunto neoyorquino intentó realizar sus entrenamientos durante la semana, pero el fuerte dolor en su espalda se lo impidió.
"En un principio no pensé que fuera algo grave, fui a los entrenamientos pero no soporte el dolor, yo no creí que el daño fuera tan severo en mi espalda", apuntó el jugador de los Gigantes.
El sitio de Peterson será ocupado por Curtis DeLoatch, que tomó su lugar el domingo pasado durante el duelo ante San Diego y quien está jugando su segunda temporada como profesional con Nueva York, tras haber cumplido su elegibilidad con la Universidad de Carolina del Norte.