CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 4, 2006.- Los Acereros están de vuelta en el Super Bowl, lo que es considerado como una tradición para este equipo, pero han pasado 26 años desde la última ocasión que levantaron el Trofeo Lombardi. Pittsburgh no gana un Super Bowl desde el 20 de enero de 1980, en la edición XIV del Super Bowl, cuando Terry Bradshaw fue la figura y Jugador Más Valioso, al lanzar para 309 yardas y dos pases de anotación con los que llevó a los Acereros a vencer 31 a 19 a los Carneros de Los Ángeles.
Los de negro y amarillo conseguían su victoria numero cuatro en el Súper Domingo, algo que nadie había logrado antes y lo hicieron ante una entrada que todavía no es superada: 103,985 aficionados en el Rose Bowl, de Pasadena.
Los Carneros llegaban al juego final con una marca en temporada de nueve ganados y siete perdidos, la peor en la historia para un finalista en el "Juego Grande", sin embargo, dieron un gran partido y estuvieron cerca de llevarse el título, pues la ventaja cambió de manos en seis ocasiones diferentes.
Al principio del último cuarto, los angelinos de Ray Malavasi tenían una ventaja de dos puntos, pero los Acereros vinieron de atrás y lograron dos anotaciones y no permitieron más puntos de sus rivales.
Bradshaw se combinó en una extraordinaria jugada de 73 yardas con John Stallworth y Franco Harris aseguró la victoria con una carrera de una yarda a las diagonales, ante el festejo de los aficionados con sus clásicas ‘Toallas Terribles’.
Vince Ferragamo, mariscal de campo de los Carneros, finalizó con 212 yardas, producto de 15 pases completos de 25 intentos, pero sufrió una intercepción en un avance que prometía puntos.
La "Cortina de Acero" funcionó a las mil maravillas a la hora buena y terminó de forjar la dinastía más exitosa de la década de los 70, que ganó cuatro veces el campeonato de la NFL en seis años.
Ahora los Acereros están muy cerca de terminar con la sequía de un título en Pittsburgh, pero para eso tendrán que vencer a los Halcones Marinos este domingo en el Ford Field, una misión nada fácil para la escuadra de Bill Cowher.