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IRVING, Estados Unidos, mar. 18, 2006.- Terrell Owens pasó de combatir a los Vaqueros de Dallas a ponerse su casco. El polémico receptor firmó este sábado un contrato de tres años para jugar con Jerry Jones y Bill Parcells, en lo que promete ser una interesante combinación de fuertes personalidades. "Ahora soy un astro entre astros", dijo el jugador sonriendo.
Nadie cuestiona su talento, pues Owens consistentemente ha producido los números que les han hecho falta a los Vaqueros desde que Michael Irvin estaba en la cumbre de su carrera hace una década.
Fue la actitud de Owens la que impulsó a los 49ers de San Francisco y a las Águilas de Filadelfia a deshacerse de él. Su relación con las Águilas se dañó en cuestión de meses, luego que él las liderara en el Super Bowl, hasta culminar con su cesantía el martes.
Owens se refirió a sus problemas del pasado como "experiencias de aprendizaje de la vida". "Voy a dejarlas atrás. Sirven para hacer a un hombre más fuerte y sabio. Para mí, así ha sido. Seré un mejor compañero de equipo, una mejor persona, un mejor hombre en la vida. Espero con ansias esa oportunidad. No podría estar más emocionado", comentó sobre su nueva etapa profesional.
A Jerry Jones le dijo: "Sé lo que esperas de mí. No te voy a decepcionar".
El agente Drew Rosenhaus comentó que otros conjuntos mostraron interés por Owens, "pero éste era el único equipo para Terrell".
Jones no reveló los detalles de la contratación, pero probablemente se incluyan cláusulas de previsión por mala conducta.
Los problemas de Owens con Filadelfia la temporada pasada llevaron a establecer nuevas reglas sobre penalizaciones en el último contrato colectivo de la NFL.
"Podemos decepcionarnos mutuamente con este acuerdo", dijo Jones. "Pero esto no es algo gratis para los Vaqueros de Dallas. Hicimos un compromiso con él. Y eso significa algo".