MIAMI, Estados Unidos, abr. 10, 2006.- Ricky Williams, corredor de los Delfines de Miami, espera la reunión de este día con Jeff Pash, consejero de la NFL, para buscar una solución después de dar positivo en un nuevo control de sustancias prohibidas, que le podría costar un año de suspensión. Williams estuvo fuera de acción todo el 2004, tras sorprender al mundo del futbol americano con su retiro de los emparrillados, pero todo hace suponer que hizo esto para evitar una suspensión y una multa de la liga, pues dio positivo en un control antidrogas por mariguana.
El polémico jugador tuvo que pagarle a los Delfines la cantidad de 8.6 millones de dólares por incumplimiento de contrato, esto le costo cuatro juegos de suspensión, pero finalmente regresó el año pasado para jugar nuevamente con el conjunto de Miami.
Ahora un nuevo examen al parecer arrojó un resultado en el que aparecen otras drogas diferentes a la mariguana, ésta sería la tercera ocasión en que Williams viola el reglamento del programa de sustancias prohibidas de la NFL y en caso de que resulte culpable recibirá una suspensión de un año.
Por tal motivo, el ganador del Trofeo Heisman en 1998 busca a toda costa evitar esta suspensión, pues esto podría marcar su carrera definitivamente, ya que estaría fuera de acción un año.
La temporada pasada fue difícil para el ex estrella de la Universidad de Texas, pues su desempeño fue muy pobre en los primeros juegos de la campaña, prueba fehaciente de que permanecer un año alejado de los emparrillados es complicado hasta para el mejor atleta del mundo.
Fue hasta la mitad del año cuando Williams se acercó al nivel que lo llevó a estar dentro de los mejores de la NFL, a pesar de ello corrió para 743 yardas y tuvo un promedio de 4.4 yardas por acarreo.