COMPRAS Libro El Futbol como ideología PALMA, España, oct. 5, 2003.- El camerunés del Atlético Osasuna Pierre Achille Webo impidió que el nuevo técnico del Mallorca, Tomeu Llompart, debutara con una victoria en Son Moix al empatar (1-1) el partido, un minuto después de que Miguel Angel Nadal inaugurara el marcador.
Webo, que anotó su primer gol en la Liga, había sustituido a Bakayoko en el minuto 68. Y lo hizo tan bien, que se convirtió en una pesadilla para la defensa balear.
No fue un partido de futbol brillante y sólo le salvaron los últimos 20 minutos. Entre la apatía de los navarros y la impericia de los baleares se cocinó en Son Moix una primera parte de las más aburridas que se recuerdan en Palma. El Osasuna por no querer, no quería ni lanzar los saques laterales. Sus jugadores se alejaban de la zona de lanzamiento en vez de ir de forma decidida por el balón.
Enfrente, los de Javier Aguirre no tenían a un gran equipo, sino todo lo contrario. Visitaban el campo del club de Primera división que más rápido ha despedido esta temporada a su entrenador -el portugués Jaime Pacheco fue destituido el pasado martes- y acuciado por problemas de toda índole.
El Mallorca tuvo que recurrir a su técnico "talismán", Tomeu Llompart, para intentar salir del paso. Aunque el mallorquín retocó el equipo de forma sustancial -también, obligado por las lesiones de Lussenhoff y Poli- lo cierto es que no logró alejar las sensaciones negativas que desprende el "once" insular.
El balón circula por el campo sin orden ni concierto. Eto'o se desespera arriba buscando ese pase o toque que no llegan. Colsa, ayudado por Nagore, tiene más voluntad que acierto, y las bandas, con Perera y Nené, no existieron. Poco, o casi nada, queda del aquel equipo que ganó con autoridad la Copa del Rey. El Mallorca de hoy busca una identidad perdida no se sabe bien dónde y bajo qué circunstancias.
El delito del Osasuna -revelación de la Liga- fue no pisar el acelerador en Son Moix para pasar por encima de un angustiado rival. Al contrario, quiso jugar viéndolas venir, sin arriesgar lo más mínimo, y así y todo Bakayoko (min. 23) y Valdo (min. 36) casi se dan de bruces con el gol, una recompensa que hubiese resultado a todas luces inmerecida.
Los dos equipos castigaron a los espectadores con el pelotazo, las faltas y las triquiñuelas para ganar algunos metros más. No se vio fútbol, pero sí algunos detalles de Valdo, Rosado y el propio Bakayoko, que en el minuto 47 no acertó en un "mano a mano" con Leo Franco.
Con un poco más de decisión y ganas de ir por el partido, el Mallorca le sacó ventaja al Osasuna en los últimos veinte minutos. Bastó esa quinta velocidad para abrir huecos en la defensa de Sanzol, al que salvó la madera (min. 73) tras un disparo de Eto'o, y el árbitro (min. 75) al no ver un agarrón a Niño en el aérea.
El gol de Nadal a siete minutos del final supuso un premio al esfuerzo ofensivo desplegado por los mallorquinista, pero la alegría sólo duró un minuto, el tiempo que tardó el camerunés Webo para inventarse un disparo inverosímil y empatar el partido.
Real Mallorca: Leo Franco; Cortés, Nadal, Niño, Toni González; Perera, Colsa, Nagore (Marcos, min. 71), Nené; Eto'o y Bruggink (Correa, min. 78).
Atlético Osasuna: Sanzol; Izquierdo, Mateo, Josetxo, Antonio López; Valdo (Palacios, min. 87), Puñal, Pablo García, Moha; Iván Rosado (Muñoz, 78) y Bakayoko (Webo, min. 68).
Goles: 1-0, min. 83: Nadal; 1-1, min. 84: Webo.
Arbitro: Carmona Méndez (Comité Extremeño). Mostró tarjeta amarilla a Niño y Nagore, del Mallorca; a López, Puñal, Josexto y al técnico del Osasuna, Javier Aguirre.
Incidencias: Unos 14.000 espectadores en el estadio Son Moix.
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