Haz click aquí para conocer la convocatoria de la carrera. VIGO, España, abr. 25, 2004.- El Celta está dispuesto a luchar con uñas y dientes por la permanencia, aunque sea con partidos de baja calidad y con inestimable ayuda de la fortuna como ha ocurrido ante Osasuna, esa suerte que le ha dado la espalda en otras ocasiones.
Desde el primer momento se vio que los vigueses juegan con cierta presión añadida en su estadio. Hay prisa por intentar resolver cuanto antes y se pierden muchas opciones por actuar de forma precipitada.
El partido no pintaba bien para los célticos porque el conjunto navarro presionó en todas las parcelas del campo y al rival le costaba sacar el balón con cierto control.
Pero la fortuna estaba aliada con el Celta y ya en el minuto 3 le acompañó en una acción embarullada en la que Juanfran pudo cometer penalti sobre Bakayoko, que no se señaló al no apreciarlo Muñiz Fernández con varios jugadores tapándole la visión.
El Celta solo llegaba a balón parado con el central Eduardo Berizzo de protagonista en dos cabezazos que no encontraron portería por poco.
Osasuna tampoco se acercaba con demasiado peligro pero daba la sensación de encontrarse más cómodo sobre el terreno, esperando su momento para asestar el golpe.
Con estas premisas el espectáculo no existió y solo quedaron para el recuerdo algunas acciones aisladas como un disparo de Edu que, rebotado en Josetxo, estuvo a punto de sorprender a Sanzol y un trallazo lejano de Moha que salió muy cerca del poste.
Al Celta le acuciaba la necesidad pero no se veía con recursos y se limitó a poner coraje. Muñoz les dio un susto de muerte en una internada sin oposición hasta la inmediaciones de Cavallero pero su disparo cruzado se escapó junto a la base del poste.
Pero antes de que afloraran los nervios, el propio Muñoz les echó una involuntaria ayuda cuando un golpeo a la desesperada de Everton Giovanella rebotó en su rodilla y se coló como un obús en la portería navarra.
Osasuna no merecía ese castigo aunque tampoco encontraba manera de abril la lata céltica atrás, algo más nerviosa la zaga pero con la misma eficacia de los últimos partidos, cuatro consecutivos ya sin encajar un gol.
Javier Aguirre, técnico visitante, decidió incorporar al gigante Morales para que éste, a falta de juego efectivo por las bandas, dejara balones de cabeza para el remate de algún compañero, pero su marcador, Méndez, supo anticiparse en la mayoría de ocasiones pese a la diferencia de envergadura.
El último tramo del encuentro ofreció a un Celta en la trinchera solo preocupado de defender a muerte el solitario gol y un Osasuna algo dubitativo con pocos recursos para plantarse ante Cavallero con garantías.
Al final, alegría desbordada en el equipo celeste que no ganaba en Balaídos desde hace dos meses y medio ante el Villarreal y decepción del conjunto navarro que evidenció poco recursos en vanguardia cuando Valdo está desaparecido.
Celta: Cavallero, Velasco, Méndez, Berizzo, Juanfran, Oubiña (Luccin m.67), Giovanella (José Ignacio m.84), Angel, Edu, G. López (Ilic m.61) y Milosevic.
Osasuna: Sanzol, Izquierdo, Cruchaga, Josetxo, A. López, Muñoz, Pablo García, Valdo (Rivero m.78), Webo (Morales m.61), Moha y Bakayoko (Alfredo m. 53).
Gol: 1-0 (m.49) Muñoz en p.p.
Árbitro: Muñiz Fernández (Comité Asturiano). Mostró tarjeta amarilla a Oubiña, Giovanella e Ilic.
Incidencias: partido de la trigésimo cuarta jornada de Primera División disputado en el estadio municipal de Balaídos ante unos 21 mil espectadores.
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