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BOGOTA, Colombia, ene. 25, 2005.- El estratega Luis Fernando Montoya recuperó el estado de conciencia y los signos vitales tras la crisis que soportó en las últimas horas, la más grave desde el día en que fue asaltado y recibió dos disparos. Su estado de salud se deterioró severamente y los médicos se vieron obligados a reanimarlo con líquidos y fármacos.
La Clínica Las Américas de Medellín anunció el lunes por la noche que "el estado de salud del paciente registra un severo deterioro. Presentó una neumonía asociada a la ventilación mecánica, registró una complicación infecciosa del pulmón y un cuadro de shock séptico; su presión bajó demasiado y perdió el estado de conciencia, por lo que requirió de resucitación por líquidos y drogas".
Montoya tiene fiebre persistente de 42 grados centígrados, aunque su estado neurológico y la presión se mantenían estables y controladas.
Diego Lalinde, médico jefe de la unidad de cuidados intensivos y especiales de la clínica, precisó que la infección la generó un germen muy agresivo pero sensible a la mayoría de los antibióticos.
"Con los antibióticos ha ido mejorando. Hablé con él; recuperó su conciencia y preguntó qué le había pasado en este tiempo que se perdió", informó el médico.
El galeno indicó a la prensa que "el choque séptico es una enfermedad grave que tiene una mortalidad entre el 40-60%. Las primeras 48-72 horas nos indicarán si el paciente va mejor; Luis Fernando está mejorando, pero estuvo demasiado delicado".
El técnico de 47 años de edad estuvo muy deprimido en los tres últimos días, pero esto puede estar asociado al proceso infeccioso que se estaba incubando. Entre domingo y lunes cayó en un estupor profundo, quedando inconsciente.
Sin embargo, el doctor Lalinde consideró que aún hay esperanzas. "Hay que aguardar estas próximas 24-48 horas para establecer si podemos quitarle las drogas que sostienen la presión, en un punto donde sus signos vitales y conciencia todavía estén funcionando. Si esto pasa creo que habremos controlado el proceso infeccioso, muy frecuente en este tipo de pacientes".
Si esto se logra entre martes y miércoles, se presume que la infección estará controlada y habrá más esperanzas.
"Sin embargo, Luis Fernando todavía depende del ventilador respiratorio", señaló el médico.
Montoya, ex técnico del Once Caldas de Manizales, último campeón de la Copa Libertadores de América, podía hablar perfectamente antes de que cayera en la crisis y quedara inconsciente.
Mientras el popular entrenador se debate entre la vida y la muerte desde el pasado 22 de diciembre, día del asalto en su residencia en Caldas, la Asociación de Estadística e Historia del Fútbol lo consideró como el séptimo mejor (técnico) del mundo.
Ignacio González, el neurocirujano que lo operó, advirtió la semana anterior sobre las expectativas de vida del técnico.
"Mientras un paciente esté en ventilación mecánica sus posibilidades de sobrevivir son bajas; uno cuadripléjico que dependa del ventilador tiene una mortalidad cercana al 85%, y uno que no dependa de él tiene una mortalidad del 15%. Depender del ventilador es prácticamente la diferencia entre la vida y la muerte".
Montoya fue sometido el 8 de enero a un trasplante de células madre en un esfuerzo para que recupere su capacidad de respirar.