PAMPLONA, España, feb. 19, 2005.- El entrenador de Osasuna, Javier Aguirre, afirmó este sábado que entendería si un jugador suyo se fuera del campo en un partido al sufrir gritos racistas y aseveró que incluso "yo me iría con él". Aguirre declaró a los medios de comunicación tras el entrenamiento que apoya la decisión del secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, de convocar una reunión urgente con la Federación Española de Futbol (RFEF), la Liga de Futbol Profesional (LFP) y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) para estudiar acciones conjuntas y erradicar del frtbol los comportamientos racistas.
Al respecto, Aguirre manifestó: "Lo que empezó como una anécdota ya pasa con mucha frecuencia. Es de broma y son cuatro idiotas, pero hay que cortarlo de raíz. Hay que acabar con esto, ya que no es muy agradable que a mis jugadores les hagan el 'grito del mono' y me duele en el alma".
Acerca del gesto que hizo en el campo del Betis levantando el dedo anular después de que alguno de sus jugadores fuera objeto de estos gritos, aseguró que se arrepiente de ello "pero en ese momento te quieres ir del campo".
"Entendería que un jugador mío se fuera del campo", reiteró Aguirre, quien señaló que esos gritos "son una ofensa brutal. Que se burlen de lo mal que jugamos, pero de esto no".