MADRID, España, mar. 23, 2005.- El técnico del Barcelona Frank Rijkaard afirmó este miércoles que la UEFA debe sancionar a su contraparte en el Chelsea José Mourinho por haber dicho que el primero influyó en el árbitro Anders Frisk en un partido de la Liga de Campeones. Rijkaard, sin embargo, señaló que el club inglés, no debe ser expulsado de la competición, ya que no merece pagar los platos rotos por la "actitud" de Mourinho.
"Me parece correcto que se investigue y que se tomen las medidas" dijo Rijkaard en una entrevista con Radio Barcelona el martes en la noche.
"Crear un ambiente está bien, pero dentro de los límites", añadió el holandés. "Fue un grave error hacia el árbitro y contra mi persona, pero también contra el Barca, Si no prestamos atención a este asunto, mucha gente puede pensar que se están comprando árbitros o que se están condicionando partidos, y esto no es verdad".
UEFA anunció el lunes que había abierto un proceso disciplinario contra el timonel portugués, diciendo que en forma deliberada creó un "ambiente envenenado y negativo" para el partido de ida en el Camp Nou el 23 de febrero.
Aún cuando existe la posibilidad que el Barcelona reemplace al Chelsea en los cuartos de final, donde el conjunto inglés debe medirse con el Bayern Munich el 6 y 12 de abril, Rijkaard dijo que eso sería injusto.
"Hay que separar dos cosas, su actitud y el club. No quiero una sanción en este sentido", indicó Rijkaard.
Las denuncias de Mourinho sobre Frisk habrían sido el detonante de una serie de amenazas de muerte dirigidas al colegiado sueco y su familia. Frisk decidió renunciar como árbitro hace dos semanas.