SAN SEBASTIÁN, España, abr. 2, 2005.- La Real Sociedad sigue fuerte en Anoeta tras enlazar su cuarto triunfo consecutivo, en esta ocasión ante un Osasuna al que la gira americana de las dos últimas semanas no ha hecho olvidar sus ya endémicas carencias defensivas y que continúa sin conocer la victoria en 2005. Los donostiarras habían mostrado en días anteriores su temor a que Osasuna renaciera precisamente en Anoeta y ofreciera aquí su mejor imagen, como así fue hasta que tiró por la borda en cinco minutos todo el trabajo desarrollado durante una primera mitad, en la que el conjunto de Javier Aguirre estuvo muy serio en las tareas defensivas, su principal déficit esta temporada.
La Real volvió a dejar patente que es un equipo capaz de lo mejor y de lo peor en el mismo encuentro, fruto de la inexperiencia de gran parte de su plantilla, y después de 10 minutos muy prometedores, con buen juego y velocidad en su fútbol, sufrió una terrible falta de ideas que le dejó en varias ocasiones a merced de un rival que tampoco llegó a creérselo.
Lo mejor del encuentro estuvo en las gradas, donde se dieron cita un buen número de hinchas navarros que se dejaron notar, a lo que se sumó una mayor afluencia de seguidores locales, aunque ambas aficiones tuvieron que hacer un alarde de imaginación, ante la pobreza de juego y la falta de remate de ambos conjuntos, para disfrutar el partido.
Una jugada de inteligencia de Valery Karpin, el hombre que más en forma está de la Real en estos últimos encuentros, permitió al conjunto de José María Amorrortu fraguar su triunfo, al asistir el futbolista ruso a Uranga, quien, sorprendiendo a los centrales de Osasuna, remató libre de marca el balón cedido por su compañero.
El propio Karpin, en el tiempo de descuento del primer periodo se aprovechó de un error defensivo, uno más de Osasuna esta temporada, y no desaprovechó el regalo de Cruchaga al intentar ceder un balón a su portero, ante la incrédula mirada de Javier Aguirre, que se quedó petrificado en su banquillo.
La segunda mitad tuvo mayor ritmo, motivado en gran parte por la necesidad del equipo navarro por tratar de equilibrar la contienda, algo que pudo estar más cerca si a los cinco minutos de la reanudación Josetxo no se hubiera encontrado con un excepcional Riesgo, quien abortó su remate tras un saque de esquina con la afición navarra casi cantando el gol.
Amorrortu planteó un encuentro más conservador, cedió voluntariamente el control a su rival y esperó a que otra genialidad de Karpin o Kovacevic dejara el partido definitivamente resuelto, algo que pudo lograr el ariete serbio en un remate al larguero con Elia totalmente batido.
Real Sociedad: Riesgo; Zubiaurre, Labaka, Brechet, Garrido (Luiz Alberto, min. 80); Mikel Alonso, Karpin, Prieto (Gabilondo, min. 65), Aranburu; Uranga (Mladenovic, min.85) y Kovacevic.
Osasuna: Elía; Corrales, Cruchaga, Josetxo, Izquierdo; Puñal, Muñoz (Aloisi.min. 63), Valdo, Delporte, Webó; Milosevic (Morales, min. 72).
Árbitro: Lizondo Cortés (Valencia). Amonestó a Labaka, Karpin, Riesgo, Aranburu, Delporte y Milosevic.