BARCELONA, España, abr. 4, 2005.- El defensa Carles Puyol acelera el proceso de recuperación de su lesión de tobillo con sesiones dobles y el objetivo de estar a punto el próximo domingo para jugar en el Bernabeu ante el Real Madrid. A Puyol ya se le ha retirado el vendaje compresivo que lucía en su pierna izquierda y se le ha sustituido por una protección mucho más ligera.
Se entrena mañana y tarde. A primera acude a la playa para realizar carrera continua y reforzar el ligamento dañado y concluye en el gimnasio. Por la tarde, Puyol continúa con sus ejercicios de rehabilitación en las instalaciones del club.
La idea de los servicios médicos es que entre el próximo jueves o viernes, Puyol se someta a una prueba y si esta es positiva, el capitán barcelonista pueda participar el sábado en la última sesión de entrenamiento de la semana antes de jugar en Madrid.
A pesar de los buenos augurios, los médicos barcelonistas valoran con cautela la posibilidad. Admiten que el tobillo del defensa ya no está tan inflamado y que las perspectivas son buenas, pero insisten en realizar valoraciones a diaria y hasta finales de semana no se tomará una decisión definitiva.
En el entorno del equipo, desde el presidente, Joan Laporta, hasta el centrocampista mexicano Rafael Márquez, nadie duda en que Puyol jugará el domingo en Madrid.
"A Puyol todos le conocemos, se desvive por jugar futbol y quiere estar lo antes posible y hace cualquier cosa para recuperarse. La mentalidad la demuestra en la cancha y si tiene la mínima opción de jugar, la va a tomar", comentó Márquez.
El mexicano no cree que su ausencia y la de Puyol se notara en el encuentro ante el Betis (3-3). "Los que salieron hicieron su trabajo. Fernando Navarro, por ejemplo, no había tenido oportunidades anteriormente ya que suele jugar el mismo equipo. A pesar de ello, hizo un gran esfuerzo y cumplió con su trabajo", aseguró Márquez.