Barcelona recibe trofeo de campeón



por: Agencia
Fuente: EFE




Barcelona recibió el trofeo de campeón antes del inicio del partido ante el Villareal






BARCELONA, España, mayo 22, 2005.- Al ritmo de las notas de su himno y envuelto en un ambiente espectacular, el Barcelona apareció en el Camp Nou a lo grande, homenajeado por su rival, el Villarreal, que le brindó el pasillo de reconocimiento como campeón de Liga, para recoger de manos de Angel María Villar, presidente de la Federación Española de Futbol (RFEF), el trofeo que le acredita como tal.

No se jugaba nada el equipo azulgrana, pero el clima era el de las grandes ocasiones. La afición del Barcelona tenía ganas de reencontrarse con su equipo, después de coronarse campeón ante el Levante y de celebrarlo a lo grande hace una semana. En el último partido de la temporada en casa, había que despedir al campeón hasta el mes de agosto.

También el Villarreal se sumó a la fiesta previa, sencilla pero intensa. Los once titulares del equipo amarillo hicieron el tradicional pasillo, incluido el ex azulgrana Reina, quien felicitó con efusividad a algunos de sus colegas.

Y por fin Puyol pudo alzar el título. El capitán del Barcelona estrenó su palmarés como jugador azulgrana recogiendo de manos de Villar el trofeo que reconoce al Barca como mejor equipo del curso.

El secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, también estuvo presente en la entrega de la copa.

La grada del Camp Nou no faltó al homenaje. Se vistió de azul y grana, formando un mosaico fulgurante, que cubrió todas las gradas del estadio con tres palabras gigantes: 'Barca, Barca, Barca'.

'Fumata blanca, habemus Liga', rezaba otra pancarta.

Mientras, Puyol llamaba a todos sus compañeros para posar para una foto histórica. Hasta los suplentes y los no convocados, vestidos con la zamarra azulgrana, formaron parte del cuadro.

Si en cada partido que se juega en el Camp Nou una veintena de niños esperan su oportunidad para hacerse también la tradicional foto previa al encuentro, en el día de celebración del título, casi 80 posaron con sus ídolos.

Con ánimo de estropear la fiesta apareció la lluvia en el momento en que Esquinas Torres daba por iniciado el partido, pero los aficionados se resignaron a cubrirse o a cambiarse de asiento, conscientes de que los elementos no serán argumento suficiente como para borrar el éxtasis liguero.


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