BARCELONA, España, jun. 2, 2005.- No todo son rosas en el Barcelona, pese a la conquista de su primer campeonato en seis años. El vicepresidente Sandro Rosell, uno de los gestores del resurgir del cuadro catalán, renunció este jueves en medios de discrepancias con el presidente de la institución Joan Laporta. "Me voy sin rencor y respetando a todo el mundo", afirmó Rossell en un comunicado. "Si me voy, el presidente estará más relajado. No quiero perjudicarle, pero sé cómo es y con mi marcha le estoy ayudando", añadió.
"He perdido horas, pero me da igual. Se han beneficiado el club y los jugadores (...) Todos somos socios", añadió.
Otro directivo, Josep María Bartomeu, también dimitió.
El martes, Jordi Mones, aliado de Rosell y jefe de los servicios médicos del club, renunció en señal de protesta al supuesto estilo autoritario con el que Laporta se conduce.
Las diferencias entre Rosell y Laporta afloraron por completo, luego que el Barcelona se proclamase campeón de España el mes pasado.
Rosell se quejó de que había sido marginado en la toma de decisiones y protestó por lo considera es la excesiva influencia que tiene el holandés Johan Cruyff sobre Laporta. Cruyff fue jugador y técnico del club.
"Laporta me ha decepcionado como presidente y espero que esa decepción dure poco por su bien y el bien del club", manifestó Rossell. "Si pudiera le diría a Cruyff: 'Por el bien de todos, apártate. Deja a Jan trabajar tranquilo, pues si lo hace tranquilo lo puede hacer muy bien".
Laporta y Rosell, ex amigos, ganaron las elecciones de 2003 prometiendo fichar a David Beckham del Manchester United.
Pero cuando Beckham prefirió al Real Madrid, Barcelona optó por Ronaldinho.
Rosell, ex ejecutivo de Nike, apeló a sus contactos para concretar el fichaje del delantero brasileño, inmenso desde su llegada al futbol español.
Algunos medios han especulado que Laporta prefiere la influencia holandesa en el clubes, mientras que Rosell favorece a los brasileños. Además de Ronaldinho, en el Barcelona militan otros cinco brasileños.
Rosell, según se comentó, procuró la salida del timonel holandés Frank Rijkaard a principios del 2004 y reemplazarlo con Luiz Felipe Scolari, el técnico que sacó campeón a Brasil en la Copa Mundial 2002 y actual entrenador de Portugal.