BARCELONA, España, jun.2 3, 2005.- El 23 de junio del 2003 el Barcelona incorporaba como técnico a Frank Rijkaard y, hoy, el holandés cumple dos años como azulgrana, el tiempo que ha necesitado para convertir al equipo catalán en campeón de Liga. Rijkaard, tras un difícil comienzo que a punto estuvo de costarle el puesto, enderezó el rumbo y cumplió uno por uno con los objetivos que le marcaban desde la directiva.
La influencia de aquellos primeros meses, sin embargo, ha salido ahora a la luz, después de que el holandés denunciase que el ya ex vicepresidente deportivo Sandro Rosell pidió su cabeza a la junta.
Rosell no consiguió imponer su propuesta y el presidente Joan Laporta, quien siempre ha admitido que se deja aconsejar por Johan Cruyff, amigo y valedor de Frank Rijkaard, respaldó al entrenador en cuyas manos había depositado su proyecto.
A todo ello, el Barcelona estaba eliminado de la Copa del Rey y la trayectoria en la Liga se alejaba del objetivo de la temporada que no era otro que regresar la siguiente temporada a la Liga de Campeones.
Esa meta europea parecía obligada para devolver al club a la primera línea mediática y el respaldo de Joan Laporta a Frank Rijkaard obró como el mejor remedio.
El Barcelona inició una trayectoria ascendente, tan sólo interrumpida por la eliminación de la Copa de la UEFA, que se vio coronada con la segunda plaza en la Liga que clasificaba para la Liga de Campeones sin necesidad de pasar una ronda previa.
El equipo superó en la recta final al eterno rival, el Real Madrid, y Frank Rijkaard obtuvo la confianza necesaria para afrontar su segunda campaña con las mejores perspectivas.
Rijkaard había enderezado el rumbo tras un cambio táctico que resultó acertado y también dio en la diana con la incorporación de un compatriota suyo, Edgar Davids, como refuerzo invernal.
De todo ello salió también reforzado el secretario técnico azulgrana, Aitor 'Txiki' Begiristain, otra figura del entorno de Johan Cruyff, a quien el ex técnico del Barcelona había recomendado para el cargo.
Sandro Rosell, sin embargo, todavía ejercía plenamente sus funciones y si en la primera temporada de la directiva había atado a Ronaldo de Assis 'Ronaldinho', en la segunda cerró los fichajes de otros dos brasileños como son Juliano Belletti y, especialmente, Anderson de Souza 'Deco', que acababa de conquistar la Liga de Campeones con el Oporto.
La historia de ese segundo año de Frank Rijkaard es la de la conquista de una Liga únicamente emborronada por las graves lesiones a inicios de temporada y las eliminaciones de la Copa del Rey y la Liga de Campeones.
Rijkaard cumplía así por segunda campaña consecutiva con la consigna de la directiva que, en este caso, era la de ganar un título grande.
El holandés se había hecho fuerte, así como Txiki Begiristain, y el perjudicado resultó Sandro Rosell, quien vio recortada su parcela de protagonismo, por obligación según su versión y por decisión propia según Frank Rijkaard.
Rijkaard se atrevió entonces a plantarle cara a Rosell, al desvelar que el ex vicepresidente intentó ponerle en la calle en su primer año como azulgrana y al acusarle de querer atribuirse los fichajes estrella.
La marcha de Sandro Rosell y de los directivos afines a su causa ha compactado así el bloque laportista y ha acelerado el proceso de ampliación y mejora de contrato del técnico.
El Barcelona prácticamente doblará el salario de Frank Rijkaard y prorrogará su relación con el holandés hasta el 2009, dos años más de los firmados.
Ahora, el club ha garantizado la continuidad de la columna vertebral del equipo para que Rijkaard afronte con todas las garantías su tercer año y sólo queda pendiente conocer los deberes que le pondrán desde la directiva, aunque todo apunta a la Liga de Campeones y habrá que ver si por tercera vez el holandés aprueba.