HANÓVER, Alemania, jun. 23, 2005.- Entre los futbolistas de Argentina hay una llamativa coincidencia: Si hay algo que los preocupa de México, es su ataque, principalmente por los laterales. Viejos conocidos por que se están enfrentando a menudo, Argentina y México jugarán el domingo en esta ciudad por el pase a la final de la Copa Confederaciones. Un día antes, el otro finalista saldrá del choque entre Alemania y Brasil, en Núremberg.
"Hay que tratar de taparle las bandas para que no tengan espacio", dijo César Delgado, quien conoce bien cerca a México porque es delantero del Cruz Azul.
"Por los costados juegan con mucha rapidez, principalmente cuando la tiene el zurdo (Ramón Morales), quien desborda con facilidad", agregó Delgado, tras un entrenamiento con Argentina en un complejo deportivo lindero con el estadio que será escenario del duelo.
Al igual que sus compañeros, el ‘Chelito’ Delgado ponderó las virtudes de México y dijo que "hace tiempo que está demostrando que quiere ser protagonista dentro de la cancha".
También destacó al arquero mexicano Oswaldo Sánchez.
"Para hacerle un gol hay que apuntarle a la cabeza", dijo César Delgado, dejando la sensación de que hablaba medio en serio y medio en broma.
Javier Saviola, atacante del Mónaco, expresó que México "es bueno a la hora del contragolpe y además de buscar bien por afuera, son rápidos en el contragolpe".
"Nosotros tenemos que manejar la ansiedad de querer ganar y jugarles con inteligencia", agregó el ‘Conejito’, al que periodistas italianos le insinuaron que del Mónaco podría pasar al futbol de Italia.
Para el arquero Germán Lux, México "es todo peligroso, pero mucho más en ataque porque sus jugadores se mueven con rapidez, principalmente de la mitad para arriba y aprovechan bien el contragolpe".
"Tenemos que manejar la pelota y no darles ventaja, porque ellos no perdonan los errores", agregó ‘Poroto’ Lux, arquero suplente en River Plate, pero titular en esta selección.
César Delgado, Saviola y Lux fueron los únicos jugadores que hablaron con la prensa tras el ligero entrenamiento de la selección, principalmente de aquellos jugadores que salieron como titulares el martes en el empate 2-2 con Alemania, en Núremberg.
La actividad de Argentina el viernes se traducirá en un entrenamiento a puertas cerradas, es decir sin acceso de la prensa ni del público.