BUDAPEST, Hungría, ago. 14, 2005.- El Real Madrid homenajeó a Ferenc Puskas con un triunfo ante el combinado húngaro (1-3), que sirvió para seguir acoplando a sus nuevos jugadores al equipo en un partido en el que mostró poco futbol, gran eficacia goleadora y a Iker Casillas en plenas facultades. Era la primera prueba seria de la pretemporada y Vanderlei Luxemburgo mostró su once de gala. A la espera de la llegada de Robinho, el técnico madridista tiene claro su equipo, en el que quedó demostrado que el único problema lo tiene con la demarcación de Baptista.
Escorado al costado izquierdo, Baptista perdió muchas de sus cualidades. Mostró su habitual potencia, reforzó defensivamente el centro del campo pero sólo desató sus cualidades ofensivas cuando el partido agonizaba y regalaba el tanto de la sentencia a Owen.
Luxemburgo quiere a Zidane cerca del área, liberalizado de funciones defensivas, lo que provoca una modificación en Baptista que, en su segundo partido en el Real Madrid, demostró estar poco acoplado a su nuevo equipo.
El Real Madrid daba velocidad sin profundidad a un inicio de partido que ya demostraba las cualidades de los jugadores húngaros. Velocidad y verticalidad eran las señas de identidad por las que apostaba Lothar Matthaus desde el banquillo para un combinado que, en la segunda parte, puso en problemas al Real Madrid.
Las dos primeras llegadas al área del equipo blanco acababan en sendos claros penaltis. El primero, derribo a Michel Salgado, lo desaprovechaba Zidane con un disparo desviado. El galo no perdonaba el segundo, tras agarrón a Ronaldo cuando iba a marcar a placer tras una gran intervención de Fulop a remate de Helguera.
Pese a no mostrar un futbol vistoso, el Real Madrid controlaba el encuentro. Raúl perdonaba en dos llegadas consecutivas y Zidane no sabía interpretar un mano ante el portero húngaro que dio paso al tercer penalti de la noche.
El colegiado germano Markus Merk convirtió en penalti un empujón de Michel Salgado fuera del área y Kenesei no desaprovechó el regalo.
El panorama cambió en la segunda mitad. Los cambios de Matthaus avivaron el fútbol del hoy denominado "Ferenc Puskas Team", sobre todo desde la entrada de Torghelle, y Casillas pasó a convertirse en el protagonista del partido.
Tres salvadoras intervenciones del guardameta madridista desataban su enfado con la defensa que se contrarrestaba con dos goles al contraataque, en jugadas demoledoras del Real Madrid.
La primera en el minuto 72 con Zidane asistiendo y Ronaldo interpretando de la mejor forma posible los espacios para definir con tranquilidad ante el meta húngaro.
La segunda, en el minuto 84, en jugada de Baptista y regalo a Owen que, a la espera de conocer su futuro, sigue explotando en el campo su condición de goleador para cerrar el séptimo triunfo de pretemporada del Real Madrid en un emotivo día para el mítico Ferenc Puskas.
Ferenc Puskas Team: Fülop, Takács (Vadocz, m.46), Komlósi, Balog, Boor (Baranyos, m.14), Illes (Kenesei, m.25), Coth (Priskin, m.46), Halmosi (Vanczak, m.46), Eger (Vincze, m.45), Nikolov (Rosa, m.61) y Kerekes (Torghelle, m.61).
Real Madrid: Iker Casillas; Michel Salgado (Diogo, m.79), Helguera, Pavón, Roberto Carlos; Beckham (De la Red, m.79), Gravesen (Pablo García, m.72), Zidane (Guti, m.72), Baptista; Raúl (Owen, m.75) y Ronaldo (Soldado, m.83).
Árbitro: Markus Merk (GER). Mostró cartulinas amarillas a Torghelle por el Ferenc Puskas Team y a Gravesen y Pavón por el Real Madrid.