SEVILLA, España, sep. 6, 2005.- La selección brasileña, dos días después de mostrar su poderío ante Chile, necesitó un afortunado remate de Ricardo Oliveira, que despejó contra su meta Pablo Alfaro, para evitar la derrota en el partido amistoso que conmemoró el Centenario del Sevilla español. La suficiencia fue quizás uno de los "defectos" del equipo de Carlos Alberto Parreira en los primeros cuarenta y cinco minutos, ya que los brasileños se mostraron muy superiores técnicamente al Sevilla, pero al ser un partido amistoso pareció que no se lo tomaron demasiado en serio, sobre todo en el aspecto atacante.
Tocar, tocar... triangulaciones y pases al pie, con destellos de calidad, especialmente Kaká, Ronaldinho, Ze Roberto, Robinho y el defensa Lucio, fueron los argumentos de los brasileños en todo momento ante un Sevilla que por momentos pareció cohibido.
Hasta seis ocasiones claras, algunas de ellas -como las de Kaká y Adriano, solos ante el meta Notario- tuvieron los brasileños para desnivelar el marcador en este periodo, aunque todas ellas se fueron al limbo.
El Sevilla, tuvo en la lucha y en la rapidez en el contragolpe sus principales argumentos en esta mitad, en la que también dispuso de algunas buenas ocasiones, como las del también brasileño Luis Fabiano y de Javier Saviola -antes del primer cuarto de hora- y luego otras vez del argentino, muy motivado -solo ante Dida-, para batir a Brasil.
En el segundo tiempo, desapareció la magia en el equipo brasileño con los numerosos cambios y la salida de la cancha de Ronaldinho, Kaká, Ze Roberto y la zaga entera.
En el Sevilla, sin embargo, la salida de Kanoute fue providencial pues en una de sus primeras acciones, a pase de Saviola, el francés -de origen malí- culminó un contragolpe con lanzamiento por bajo que Dida no pudo sino desviar un poco pero hacia el fondo de sus redes (1-0).
Hasta el final, poco más o menos que hasta entonces, mucho sobo de balón de los brasileños, pero con también menos intención en su línea de ataque, ante un Sevilla reservón que pagó, a cinco minutos del final, su conservadurismo, con el gol de Pablo Alfaro, en propia puerta al tratar de despejar un remate del bético Ricardo Oliveira.
Empate (1-1) que dejó satisfechos a los aficionados sevillistas en una noche histórica para el club con la participación del equipo que más entorchados mundiales tiene en sus vitrinas.