YOKOHAMA, Japón, dic. 12, 2005.- Deportivo Saprissa de Costa Rica, el ‘monstruo morado’ que hace latir los corazones ticos, completó este lunes el cuarteto de semifinalistas en el campeonato Mundial de Clubes. Saprissa destrozó las ilusiones de Sydney, de Australia, por 1-0, para avanzar a la semifinal del jueves en Yokohama contra el poderoso Liverpool.
La otra semifinal medirá al Sao Paulo con el Al Ittihad de Arabia Saudí, que eliminó en la víspera al Al Ahly de Egipto por el mismo marcador.
Los dos primeros partidos de este breve e intenso certamen de una semana dejaron fuera de la disputa a los campeones de las confederaciones de África y Oceanía.
Los dos perdedores de los partidos iniciales, Sydney y Al Ahly, jugarán el viernes por el quinto puesto.
La fría noche de Toyota se calentó con una jugada de lujo que decretó el triunfo centroamericano. Randall Azofeifa se la puso como con la mano a Christian Bolaños, que definió como los dioses. Saprissa ganó con justicia pero con susto.
"No vi grandes diferencias en el partido" entre uno y otro equipo, admitió el técnico del Saprissa, Hernán Medford. "En el gol radicó la única diferencia".
"Hernán planificó esto", dijo Bolaños. "Las cosas nos salieron. Ahora lo que viene es lo más difícil", agregó refiriéndose al compromiso con el Liverpool, campeón de Europa.
El equipo inglés llegó este lunes para completar el elenco.
Y no dejó ninguna duda de sus intenciones. "Estamos aquí por un motivo, que es el de llevarnos a casa otro trofeo", dijo el director ejecutivo Rick Parry.
Y el capitán Steven Gerrard se hizo eco de las palabras de su dirigente. "Estamos en Japón para ganar el torneo: más claro, imposible".
El Mundial reúne a los campeones de las seis confederaciones en sustitución de la Copa Toyota que disputaban únicamente los titulares de Europa y Sudamérica.
En consideración a sus antecedentes, los dos --este año Liverpool y Sao Paulo-- juegan directamente las semifinales, mientras que los recién llegados se eliminan entre sí en busca de ese privilegio.
El torneo se despide de Toyota, la ‘Detroit de Japón’ por albergar a la industria automotriz, y pasa a alternar entre Tokio y Yokohama, donde el domingo se jugará la final.