MADRID, España, ene. 22, 2006.- Luego de caer 2-1 ante Villarreal con dos penaltis dudosos, el técnico de Osasuna de Pamplona, el mexicano Javier Aguirre, se mostró un tanto molesto por la forma en que se desarrolló el partido, pero afirmó que no protestará el arbitraje. Al término del partido disputado en El Madrigal entre el ‘Submarino Amarillo’ y los "rojillos", Aguirre señaló que no hablaría del árbitro, aunque dejó en claro que "no pido que me den, pero tampoco que me quiten".
De las faltas cometidas dentro del área para que el silbante Daudén Ibáñez marcara los penaltis, el estratega, quien vio el partido desde un palco tras cumplir su segundo partido de suspensión, comentó que estaba muy lejos para saber si eran o no penas máximas.
Aguirre indicó que en el segundo penalti se pudo haber marcado tiro libre indirecto dentro del área tras una acción sobre Antonio Guayre que pareció juego peligroso, aunque el árbitro no la vio así y de inmediato señaló el punto penal.
Además, el entrenador mexicano aseguró que sus pupilos le pidieron que protestará por el arbitraje "pero esa no es mi filosofía, llevo cuatro años sin hablar de los árbitros y lo seguiré haciendo".
Del partido, el cual comenzaron ganando en el minuto 27, indicó que tuvieron oportunidad de quedarse con el triunfo aunque los penaltis lo impidieron por lo que deberán continuar trabajando, "hay que cerrar la boca y mejorar el juego colectivo e individual".
Finalmente, el estratega chileno Manuel Pellegrini consideró que sí existieron faltas en los penales marcados, y aseguró que la victoria de su equipo les dará estabilidad emocional para enfrentar sus próximos compromisos.