LA PAZ, Bolivia, ene. 28, 2006.- El argentino Carlos Amodeo renunció a la dirección técnica de Oriente Petrolero, después de que el equipo boliviano fuera goleado 6-0 por River Plate en la Copa Libertadores, se informó el sábado. Desde la ciudad de Santa Cruz, la casa de Oriente, el directorio del club "verdolaga" informó a la prensa local que Amodeo decidió dimitir y quedarse en Buenos Aires tras la abultada derrota.
El club también prescindiría de los servicios de dos jugadores extranjeros a causa del revés: el argentino Nelson Agoglia y el uruguayo Uriel Pérez, según informó el asesor legal del club, Víctor Hugo Pérez.
Oriente perdió virtualmente las posibilidades de superar la llave C para poder disputar el Grupo 8 de la Libertadores tras caer en el estadio Monumental en la capital argentina. El 2 de febrero, en el partido de vuelta, debería superar a los millonarios argentinos por una diferencia de al menos siete goles, lo que a estas alturas parece improbable.
En declaraciones al diario El Deber de Santa Cruz, la capital económica de Bolivia, Amodeo señaló que había optado por dejar Oriente para que el enojo de la hinchada petrolera no se dirigiera a los jugadores.
Varios de ellos fueron insultados por un grupo de fanáticos el viernes, al llegar al aeropuerto cruceño, y e incluso algunos estuvieron al borde de ser agredidos físicamente por los más exaltados.
El principal candidato para suceder a Amodeo es el boliviano Víctor Hugo "Tucho" Antelo, pero este ha reclamado el pago de una deuda por un contrato de hace varios años con Oriente.
En tanto, el brasileño Celio Alves, antiguo miembro del cuerpo técnico, dirigirá al onceno.
"Ya no tenía fuerza", dijo Amodeo en su casa de Buenos Aires al rotativo. El entrenador estuvo al frente del cuadro sólo 28 días, en los que perdió en dos oportunidades el clásico cruceño ante Blooming y sufrió la amarga derrota del jueves.
"Dejo el club porque es necesario para desviar de los jugadores la atención. Me trataron muy bien, pero después de la goleada y de perder los dos clásicos ya no tenía fuerza ni quórum entre la gente y los futbolistas para seguir", agregó.