PAMPLONA, España, feb. 6, 2006.- El entrenador de Osasuna, Javier Aguirre,
manifestó este día, que tras garantizar la permanencia con la
victoria en Sevilla y alcanzar los 42 puntos, el equipo navarro
aspira "a lo máximo", aunque sin fijarse un "objetivo específico".
Osasuna rompió ayer una racha de cuatro jornadas sin ganar para
sumar los 42 puntos en los que se fijan la permanencia, su objetivo
inicial al principio de temporada, lo que obliga al club a rediseñar
una nueva meta a falta de 16 jornadas para la conclusión de la Liga.
El equipo 'rojillo', situado en cuarta posición igualado a puntos
con el Real Madrid, disfruta de 6 puntos de ventaja respecto al
quinto clasificado y se haya a 7 puntos de quedarse fuera de los
puestos europeos, con lo que las aspiraciones de conseguir una
clasificación europea cobran ahora mayor realismo.
"Vamos partido a partido y vamos a ver que nos alcanza al final.
Por supuesto que no pasa nada por decir que aspiramos a lo máximo",
afirmó Aguirre en conferencia de prensa.
El técnico mexicano añadió: "Les dije a los jugadores que no
podemos hacer sumas ni restas. Tenemos 48 puntos en disputa, hay que
pensar que cada 3 puntos nos pueden ir alimentando la ilusión sin
trazarnos un objetivo específico, aunque el equipo está comprometido
a dejarse la piel en cada partido".
'El Vasco' comentó que "los jugadores son los protagonistas, son
los artistas de este negocio y ellos se ponen el límite". "Yo
intento que estos 24 jugadores encuentren armonía, pero yo no juego
y ellos se ponen los límites y son los que deciden", dijo.
Preguntado por si no es descabellado pensar en una clasificación
para competiciones europeas, respondió: "Habida cuenta que hay 48
puntos en disputa y que tenemos 42, estamos con la posibilidad real
de hacer la mejor temporada de las cuatro que he estado aquí".
Aguirre subrayó que el haber asegurado la permanencia con tanta
antelación respecto a anteriores campañas "da mucha tranquilidad" y
destacó que no permitirá que "el equipo se relaje bajo ninguna
circunstancia". "Ya nos pasó dos veces y no seremos capaces de
repetir el teatrito tres veces", indicó.
Aseguró que ve al equipo "con hambre y ambición a diferencia de
años pasados" y que los jugadores están plenos de confianza: "A
veces alardean en el vestuario, por fin pierden esa coraza de decir
no podemos, y a ver si somos capaces entre todos de llevar a buen
puerto esa ilusión que tiene el equipo".
"Tenemos que ir partido a partido con rivales muy fuertes en casa
y eso me gusta, vienen el Madrid, Barcelona, Valencia y Depor, y
podemos hacer historia en casa", agregó.
El entrenador mexicano apuntó que la victoria de ayer en Sevilla
fue "importante por muchas razones", como conseguir los 42 puntos,
"eludir de tajo" las comparaciones de principio de año de otras
temporadas y "recuperar las ganas de jugar".
Además, negó que el equipo jugara las últimas jornadas
mediatizado por el hecho de querer alcanzar los 42 puntos de la
permanencia, si bien admitió que los jugadores estuvieron
presionados por el entorno.
"Tras el parón navideño se juntaron una serie de factores y nos
abandonó la suerte, hubo lesiones, el equipo se empezó a atenazar y
jugó presionado, no por los 42 puntos. Los jugadores se comieron el
coco y es difícil aislarse", concluyó.