PALMA, España, feb. 27, 2006.- El secretario de Estado para el Deporte español, Jaime Lissavetzky, espera "la mayor dureza posible en las sanciones" por los gritos racistas que recibió el camerunés Samuel Eto'o el sábado pasado en el estadio de La Romareda durante el partido que enfrentó al Zaragoza y al Barcelona. En una rueda de prensa celebrada en Palma, el representante del Gobierno consideró que "no se debe mirar hacia otro lado" ante los "brotes racistas y xenófobos" que se producen en los campos, pero recordó que desde hace un año se está luchando para que cada vez sean menores e incluso desaparezcan.
En este sentido, señaló que hace un año se aprobó un Protocolo de Actuaciones contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia que fue suscrito por las federaciones de futbol y en el que se prevén hasta 31 medidas para atajar estas actitudes, desde tres niveles: la sensibilización, la detección de los autores y el incremento de la gravedad de las sanciones.
Sobre este último punto, recordó que el protocolo abre la posibilidad de suspender un encuentro si no cesan los insultos racistas o los ataques violentos, una vez agotadas todas las vías de aviso.
El secretario de Estado anunció más recursos para combatir estas actitudes, como más cámaras de vigilancia, al tiempo que pidió la colaboración del resto del público para identificar a sus autores.
Con toda esta política, el Gobierno quiere lanzar el mensaje de que "no va a dar un paso atrás" en su lucha contra estos actos, que es necesaria la colaboración de todas las instituciones para evitar que se repitan y que ante ataques así no vale "mirar hacia otro lado".