SANTIAGO DE CHILE, Chile, mar. 1, 2006.- Diego Maradona revivió algo de su clase vistiendo la camiseta de Universidad Católica en un partido frente a la selección chilena. La selección ganó 2-0 el partido a beneficio del sindicato de futbolistas chilenos, pero el resultado pareció importar poco a los hinchas, entusiasmados con Maradona, que jugó 40 minutos del segundo tiempo.
Maradona entró al inicio de la segunda etapa ante un ensordecedor coro de miles de gargantas que repetían "Diegoo, Diegoo", y pronto arrancó los primeros aplausos con un preciso pase de taco a un compañero.
Claramente, Maradona no estaba en condiciones de acompañar el ritmo de jugadores jóvenes y en plena actividad, pero si estaba en condiciones de pararse al medio del campo y, cada vez que tocaba el balón, jugarlo con precisión y hasta con detalles de lujo.
Los aficionados ovacionaron los numerosos pases milimétricos que el invitado de honor de la jornada entregó a los jugadores de Católica, que no ocultaban su orgullo de compartir la cancha con el astro argentino.
La entrada y salida de Maradona del campo provocaron verdaderas oleadas de periodistas e intrusos que dieron trabajo a los encargados de la seguridad.
Maradona saludó efusivamente a los jugadores de Católica y de la selección, y se estrechó en efusivo abrazo con Marcelo Salas, que no jugó pero era uno de los promotores e la jornada.
La selección chilena ganó con un gol de penal de Luis Jiménez a los 25 minutos y otro de cabeza de Pablo Contreras a los 65.
Tras el partido, Maradona reiteró que cree que Brasil es el favorito para ganar el mundial de Alemania, pero que Argentina tiene posibilidades.