ROMA, Italia, abr. 6, 2006.- La eliminación del Inter de la Liga de Campeones arrojó al equipo italiano en una profunda crisis que podría provocar el despido del delantero Adriano y de otros importantes jugadores al término del campeonato. Un golpe duro de absorber porque la Liga de Campeones era el único título por el cual estaba luchando el Inter, tras haber quedado fuera de la pelea por el ‘scudetto’, que tiene asegurado Juventus.
Incluso, tras haber luchado en una parte del campeonato por el título, ahora sus ambiciones se han reducido y aspira sólo a llegar segundo para el acceso directo a la próxima Liga de Campeones.
Los dirigentes del Inter no pretenden ocultar la crisis, como lo reconoció el presidente del club, Giacinto Facchetti, en una entrevista publicada este jueves por la Gazzetta dello Sport.
"Un golpe de ese tipo era imposible prever y difícil de explicar: perder se puede, pero jugando. Estamos todos destruidos, aún no podemos explicarnos lo que ocurrió, nos rendimos sin un tiro al arco", afirmó.
Incluso se mostró comprensivo de los ‘tifosi’ que pifiaron y lanzaron objetos contra los jugadores, tanto en Villarreal como al llegar de regreso a Milán, después de la derrota de 1-0, que significó la eliminación de la Liga de Campeones en los cuartos de final.
"Los sentimientos de los 'tifosi' son los mismos que los nuestros. Es verdad que el Villarreal había eliminado al Manchester, pero es también verdad que nosotros somos superiores, pero al momento de demostrarlo, no fuimos capaces de hacerlo", manifestó.
El entrenador, Roberto Mancini, anunció este jueves que no renunciará, una posibilidad barajada por la prensa italiana.
"No estoy acostumbrado a hacer estas cosas, a lo mejor es una mala noticia para quien quisiera que yo renunciara, dependo de un club, tengo un equipo que entrenar y lo haré hasta el término del campeonato de la mejor manera", declaró a un canal de televisión.
"Después, si el club quiere cambiarme, esto es otra cosa, pero no soy uno que escapa, no lo he hecho jamás", precisó.
Pidió disculpas al club y a los aficionados: "Lamentablemente no hemos sido dignos de la camiseta del Inter y lo siento mucho".
De todos modos defendió a sus jugadores, como hizo inmediatamente después del partido: "Pienso que todos dieron el máximo".
Sin embargo, el propietario del Inter, Massimo Moratti, fue claro y tajante: "Es decididamente culpa de los jugadores, no hay otra cosa".
Defendió, sin embargo, al volante argentino Juan Sebastián Verón: "Dio el máximo, no creo que se le pueda criticar, pudo haber cometido algún error, pero muchos menos que otros jugadores".
Sobre Adriano, dijo: "Lo consideran ustedes un punto de referencia, pero yo no lo sé. No sé cuales sean los puntos de referencia en este momento del Inter, a partir de mi mismo y de todos los otros".
Moratti excluyó a Mancini de la culpa y aseguró que el timonel "ha puesto toda su voluntad y su capacidad. El ha sido también traicionado por los jugadores".
Según el Corriere dello Sport, Adriano se irá al término del campeonato porque sus relaciones con el técnico, sus compañeros y los ‘tifosi’ son muy complicadas.
Su representante, Gilmar Rinaldi, salió en su defensa y dijo que el cañonero "está triste" porque cuando el club marcha mal le cae el peso de la culpa.
"La verdad", agregó, "es que un jugador por sí solo no puede resolver los problemas de un equipo".
Los jugadores que estarían en la cuerda floja, según el Corriere dello Sport, son: el uruguayo Alvaro Recoba, el argentino Kily González, y Verón, si mantiene su decisión de regresar a Argentina, de cuya permanencia depende si seguirá el chileno David Pizarro o si será vendido a la Roma.