BUENOS AIRES, Argentina, abril, 10, 2006.- Hinchas violentos de Boca Juniors y Rosario Central se enfrentaron a balazos en medio de una carretera con un saldo de 16 heridos, tres de ellos de gravedad, dijo el lunes la policía. Otras 121 personas fueron detenidas en la gresca generada cuando los fanáticos regresaban de ver a sus a sus respectivos equipos en medianoche del domingo, destacó el comisario inspector Miguel Angel Rodríguez.
"Fue una verdadera batalla", subrayó por teléfono Rodríguez, jefe de inspecciones de la zona donde ocurrieron los incidentes.
Todo se inició cuando los autobuses en el que viajaban los hinchas se detuvieron en un puesto de peaje en General Lagos, a unos 280 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.
"Primero se trenzaron con piedras, luego la cosa fue subiendo de tono y terminaron a los balazos", agregó Rodríguez.
Los incidentes envolvieron a hinchas de Boca que en cuatro buses venían procedentes de la ciudad de Santa Fe, donde su equipo cayó 2-0 ante Banfield.
Los hinchas de Central venían escoltados por policías, que no pudieron parar la refriega, dijo Rodríguez. "Fue imposible".
El deportivo Olé atribuye a una fuente policial haber dicho: "Fue una carnicería, por lo menos se dispararon más de 100 balazos y también se utilizaron armas blancas".
Según Rodríguez, entre los 16 heridos de ambos bandos hay tres de gravedad, en este último caso todos ellos de Boca Juniors, con balazos en la cabeza y uno de ellos además acuchillado.
El policía dijo que todos los detenidos pertenecerían a la hinchada de Central y que a ese grupo se les secuestró cuatro armas de fuego.
Los ánimos de ambas hinchadas ya venían caldeados, según otros informes policiales.
La de Boca se peleó a la salida del estadio con la de Colón, con un saldo de nueve heridos. Y la de Central se enfrascó en una trifulca en la cancha de Banfield entre sus propios hinchas, por cuestiones de poder, con dos heridos y 28 detenidos.
La violencia en el futbol argentino es moneda corriente dentro y fuera de las canchas.
Desde 1939, las autoridades del balompié nacional contabilizan 138 muertos por episodios de violencia, además de centenares de heridos.
En varias oportunidades el futbol fue suspendido por ese motivo, la última vez en 2003.