ROMA, Italia, mayo 14, 2006.- Luciano Moggi, quien días antes había renunciado a la directiva de la Juventus, anunció el domingo que también dimitirá a su cargo como director general del club de Turín. "Desde mañana (lunes) renuncio a mi cargo de director general de la Juventus, así que desde esta noche el futbol ya no es mi mundo", indicó Moggi poco después que el club revalidase su título de la liga italiana al vencer 2-0 al Reggina.
"Ahora pensaré sólo en defenderme de todas las cosas desagradables que se dicen sobre mí", añadió Moggi, quien está citado para rendir indagatoria el lunes ante la fiscalía en Roma. Le rogó a la prensa que no le hicieran más preguntas.
"Mi alma ya no aguanta más. Está muerta", dijo Moggi.
En el estadio de la ciudad sureña Bari, donde Juventus jugó su partido, varios tifosis desplegaron pancartas comparando a Moggi con el capo de la mafia Bernardo Provenzano, detenido el mes pasado.
"Luciano eres igual que Provenzano", rezaba una de las pancartas.
Moggi y el anterior director general de la Juventus, Antonio Giraudo, son blanco de una investigación por intentar influir en la designación de los árbitros que pitaron en sus partidos la temporada pasada.
También se les investiga por un posible caso de secuestro tras un partido entre Juventus y Reggina en 2004, en el que tres árbitros fueron encerrados en el vestuario.
Fiscales en Nápoles, Roma, Parma y Turín han iniciado pesquisas que abarcan desde partidos amañados hasta apuestas ilegales.
Los fiscales de Nápoles dijeron la semana pasada que Juventus, Lazio, Milan y Fiorentina son investigados por supuesto fraude, con lo que se exponen a la pérdida de categoría.
El primer ministro saliente Silvio Berlusconi, cuyo imperio empresarial incluye al Milan, segundo en la Serie A esta temporada y la pasada, dijo que su club debe recibir los dos últimos títulos.
La divulgación de escuchas telefónicas de los dirigentes de Juventus, provocó además la renuncia del presidente de la Federación Italiana de Futbol Franco Carraro, así como la exclusión del árbitro Massimo De Santis del Mundial de Alemania.
Además, el arquero de Juventus Gianluigi Buffon fue implicado en una supuesta red de apuestas clandestinas. Buffon corre el riesgo de ser marginado de la selección italiana.