MADRID, España, sep. 24, 2006.- El mexicano Javier Aguirre, entrenador del Atlético de Madrid, afirmó este domingo, pese al triunfo de su equipo frente al Sevilla, que su equipo debe "mejorar" en el juego, reconoció que la primera parte de su conjunto había sido "lamentable" y destacó que "lo mejor son los tres puntos". "Estoy contento, porque el equipo estuvo hasta el final buscando la posibilidad de empatar y ganar", explicó el técnico, que apuntó: "Futbolísticamente hay mucho trabajo por nuestra parte por hacer. El primer tiempo fue lamentable. Fue para olvidar".
Aún así, el entrenador señaló que esta victoria viene muy bien en la parte anímica: "El equipo ahora está empezando a recuperar esa autoestima. Ya dije hace un mes que el vestuario estaba vapuleado en su autoestima y paulatinamente la ha ido recuperado. Esa parte humana creo que es lo mejor que vamos".
Aguirre recalcó que la presión de jugar en el Calderón "parece que opera algún efecto en el ánimo del jugador". "No le encuentro otro sentido. Esto es algo inherente al futbolista, hay que saber canalizarlo y tenerla a nuestro favor", afirmó.
"El calendario en casa ha sido difícil. Valencia y Sevilla no son los mejores rivales para ganar en casa. Además nos pillaron en un momento complicado en la construcción del equipo. Hoy la afición nos llevó en volandas en la segunda parte, los jugadores se contagiaron y se entregaron. Esa fue la clave", comentó.
El próximo domingo llega el derbi ante el Real Madrid. "En cuanto a puntos, sí nos llega en el mejor momento. En cuanto a juego del equipo, no. Es muy temprano, tenemos una buena cantidad de puntos para ir con confianza al Bernabéu. Estaremos ahí y competiremos", destacó.
También habló de Maniche, que este domingo entró en la segunda parte. "Nos ha dado movilidad. Teníamos que correr algún riesgo más, así que con la entrada de Maniche, Mista y Galletti el equipo fue paulatinamente tirándose para adelante. No podíamos, bajo ninguna circunstancia, dejar escapar los tres puntos", aseguró el entrenador, que prefirió no hablar del árbitro, porque no lo hace "nunca".