BARCELONA, España, nov. 3, 2006.- Ante la presión de los clubes de Europa y de los gobiernos ante una serie de escándalos de corrupción y cuestiones laborales, la FIFA y el sindicato mundial de futbolistas anunciaron este día una alianza para resolver los problemas que aquejan el deporte. Se trata de un "memorando de entendimiento" firmado por el presidente de la FIFA Joseph Blatter y Philippe Piat, el jefe de la asociación mundial de sindicatos de futbolistas (FIFPro).
Las partes prometieron resolver las disputas sobre pases de una manera más expedita, unir fuerzas en la lucha contra el dopaje, coordinar el calendario de partidos internacionales y poner más empeño para combatir el racismo.
El acuerdo fue suscrito en una ceremonia realizada en el estadio Nou Camp de Barcelona. Al acto acudieron el camerunés Samuel Eto'o y el francés Lilian Thuram, astros del Barcelona.
"El de hoy es un día histórico. Este acto tiene una importancia formidable", declaró Blatter. "En la pirámide del fútbol, se suele olvidar a los fútbolistas que están en la base. Y sin los jugadores, no tendríamos clubes, ligas, etcétera".
La FIFA ha sido bombardeada por las quejas de los clubes, que exigen una mayor compensación cuando sus jugadores se lesionan al cumplir compromisos con sus selecciones nacionales.
En el tapete está un juicio que se tramita en la Corte Europea de Justica y que fue entablado por el Charleroi. El club belga exige 775.000 dólares en concepto de compensanción por la baja de ocho meses de su volante marroquí Abdelmajid Oulmers, lesionado en noviembre de 2004 jugando para la selección de su país.
El G-14, la alianza que reúne a los clubes más poderosos de Europa, respaldó al Charleroi y también ha ofrecido su bendición a un caso similar que involucra al Lyon de Francia.
Además, dentro de la esfera de la Unión Europea, se está promoviendo una reforma para tener más controles sobre el fútbol, incluyendo topes en los salarios de los jugadores y vigilar las actividades de los agentes.
El memorando menciona que procurarán medidas para impedir la propiedad múltiple de clubes, además de implementar iniciativas para proteger a los jugadores juveniles, así como los derechos laborales de los futbolistas.
"Es el umbral de una época en la que el fútbol busca solucionar sus problemas sin la intervención de manos extrañas", dijo Piat. "Se manda una mensaje a grupos como el G-14 y otros ajenos de que nosotros queremos resolver nuestros problemas".
Blatter y Piat se reunirán tres veces al año para darle seguimiento a las iniciativas.
Ambas organizaciones pueden denunciar el acuerdo con un preaviso de tres meses, y el pacto sería revaluado dentro de dos años.